Por las calles de Madrid y los robos de "El niño"

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La inseguridad ante el acoso de los delincuentes es notoria en algunas ciudades europeas, donde al entrar a visitar el Museo del Prado en pleno centro de Madrid, las personas encargadas de la vigilancia recomiendan que la mochila que uno lleva colgada en la espalda, la coloque por delante para evitar desagradables sorpresas.
En la terraza de un bar en alguna calle, los camareros recomiendan que sobre la mesa no se depositen a la vista cámaras de fotos o teléfonos móviles o cualquier otro artículo de valor, pues los ladrones a velocidad alucinante los roban ante la vista de todos.
Dos periodistas de este medio de prensa comprobaron en carne propia, frente al céntrico Mercado de San Miguel en Madrid, la inseguridad de la que tanto les habían advertido.
Mientras caminaban por el lugar en busca de un sitio para cenar, un joven de unos 25 años acompañado de cuatro mujeres, intentó robar pertenencias de la periodista, introduciendo con disimulo la mano en el bolso de la víctima elegida, que valientemente reaccionó y a los gritos evitó el robo.
El otro periodista acudió en ayuda de su colega y enfrentó al ladrón quien al ver la decidida reacción de nuestro redactor de noticias, llegó a temer por su integridad física y con osadía atinó a preguntarle: “¿Le vaís a pegar al niño?”
Nuestro compañero le respondió con firmeza: “Tú hace tiempo que has dejado de ser niño” e intentó acercarse al veterano ladrón para detenerle mientras pedía a las personas que estaban en las mesas de los bares que llamaran a la policía. Con inusual rapidez las mujeres que acompañaban al delincuente conformaron una muralla humana para impedir que el sujeto terminara detenido.
“¡No le pegue al niño, no le pegue al niño”!, gritaban como poseidas las colaboradoras del caco, mientras el fracasado ladrón optaba por huir del lugar del hecho.
Una de las mujeres se acercó a los periodistas y les dijo: “Perdonen ustedes, nos hemos equivocado, dejadlo así, por favor”.
Parecía mentira, pero en esos instantes no apareció ni un solo policía y la pasividad de quienes ocupaban las mesas en la calle de los bares de la popular zona y los camareros, es de asombro. Nadie se presta a brindar ayuda, o al menos llamar a los agentes policiales.
La duda aun persiste en los dos periodistas, el ladrón que no era un jovencito, debería tener como alias, “El niño”, ya que por su físico y cara, hace muchos años que ha abandonado la tierna infancia.

Si un ladrón roba en España menos de 400 euros, sin violencia, la ley no le castiga y queda en libertad

Los delincuentes conocen algunos aspectos del Código Penal y la diferencia entre robo y hurto, el uso de la fuerza, el disimulo, el empleo de herramientas o no, pueden suponer años de diferencia en la prisión, o simplemente quedar libre.
Los detalles que marcan la diferencia están contenidos en el Título XIII del Código Penal, referente a los delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico. Aquel que se lleva bienes de otras personas, sin utilizar la fuerza ni la intimidación y por valor inferior a los 400 euros ni siquiera concurre en delito, sino en una falta, por lo que saldrá libremente de comisaría en caso de ser detenido.
La ley especifica cada capítulo del delito, y su correspondiente rango de penas. Así, superar en un hurto el valor de los 400 euros supone exponerse a pena de prisión de hasta 18 meses, por lo que los cacos saben bien poner el límite, según informa el portal español, teinteresa.es
Artículo 234.
El que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño será castigado, como reo de hurto, con la pena de prisión de seis a dieciocho meses si la cuantía de lo sustraído excede de 400 euros.
Con la misma pena se castigará al que en el plazo de un año realice tres veces la acción descrita en el apartado 1 del artículo 623 de este Código, siempre que el montante acumulado de las infracciones sea superior al mínimo de la referida figura del delito.