Las transmisiones de fútbol no podrán mostrar barras o pancartas políticas, ni tener relatos contra la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). A su vez, la emisión oficial de partidos ya no podrá enfocar libremente al presidente de la República, Yamandú Orsi, ni al titular de la AUF, Ignacio Alonso, durante el transcurso del partido. El documento es taxativo: no se permite captar gestos “desafortunados”.
La Asociación Uruguaya de Fútbol entregó un manual a las empresas que emitirán la liga local hasta 2029. Entre otras cosas, establece que “bajo ninguna circunstancia se ponchará la imagen” en vivo de Yamandú Orsi u Ignacio Alonso, ante el riesgo de captar un gesto desafortunado. Lo del presidente Orsi se entiende pero lo de Alonso, el muy cuestionado titular de la AUF, es inentendible porque no es una figura importante.
La AUF impone estricto manual de estilo para las transmisiones de fútbol hasta 202
En un movimiento que busca blindar la imagen institucional y política dentro de los estadios, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) ha entregado un exhaustivo manual de estilo a las empresas adjudicatarias de los derechos televisivos de la liga local para el ciclo 2026-2029.
El documento, que ya genera debate en el ámbito periodístico, establece directrices rígidas sobre qué se puede —y qué no se puede— mostrar durante los 90 minutos de juego.
Blindaje visual y editorial
Las nuevas normativas prohíben explícitamente la exhibición de pancartas, banderas o cualquier simbología con tintes políticos en las tribunas. Asimismo, el manual incluye una cláusula que restringe los comentarios editoriales contra la gestión de la propia AUF, exigiendo un tono “profesional y neutral” que evite críticas directas hacia la dirigencia.
El “veto” a la imagen en vivo
Uno de los puntos más polémicos refiere al manejo de cámaras sobre figuras de alto perfil. Según el texto, “bajo ninguna circunstancia se ponchará la imagen en vivo” del presidente de la República, Yamandú Orsi, ni del presidente de la AUF, Ignacio Alonso.
La intención declarada es mitigar el riesgo de captar gestos desafortunados, reacciones espontáneas o momentos de vulnerabilidad que puedan ser malinterpretados por la audiencia. Si bien la protección de la investidura presidencial de Orsi sigue protocolos habituales de seguridad de imagen, la inclusión de Ignacio Alonso en este mismo nivel de restricción ha levantado cejas entre los comunicadores.
Nota del editor: Alonso, cuya gestión ha enfrentado cuestionamientos recurrentes por parte de diversos sectores del fútbol nacional, queda así resguardado por un cerco mediático similar al del primer mandatario, a pesar de no ostentar un cargo público estatal.
Este nuevo reglamento marca un antes y un después en la forma en que el espectador uruguayo consumirá el deporte rey, priorizando el control del relato institucional sobre la espontaneidad del espectáculo.
El fútbol uruguayo bajo el signo del “mute”: ¿Seguridad de imagen o censura previa?
El fútbol siempre ha sido el espejo de la sociedad uruguaya; un espacio donde las pasiones, las protestas y la identidad convergen cada fin de semana. Sin embargo, el reciente manual de estilo impuesto por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) para el periodo 2026-2029 parece decidido a transformar ese espejo en un cristal opaco, diseñado para filtrar cualquier reflejo incómodo para el poder.
Un blindaje que huele a mordaza
La prohibición de mostrar pancartas políticas y la restricción de relatos críticos hacia la AUF no son medidas de “calidad de transmisión”, como se pretende vender. Son, llanamente, un intento de controlar la narrativa. El periodismo deportivo, por definición, debe tener la libertad de analizar no solo el juego, sino el contexto institucional que lo rodea. Prohibir la crítica a la gestión de la AUF en la propia transmisión del producto es un precedente peligroso que confunde el “derecho de comercialización” con el “derecho a la verdad”.
La curiosa equivalencia entre Orsi y Alonso
Lo más llamativo —y quizás lo más cuestionable— es el veto a la imagen en vivo del presidente de la República, Yamandú Orsi, y del titular de la AUF, Ignacio Alonso.
Si bien proteger la investidura presidencial ante un gesto desafortunado puede entenderse bajo una lógica de protocolo de Estado, elevar la figura de Ignacio Alonso al mismo estatus de protección es un exceso de soberbia institucional. Alonso no es un jefe de Estado; es el administrador de una asociación civil que gestiona el deporte más popular del país. Al equipararse visualmente con el mandatario nacional, el presidente de la AUF no solo busca evitar el “escrache” o el gesto viral, sino que intenta institucionalizar una inmunidad mediática que no le corresponde.
“El mensaje es claro: si no podemos controlar lo que la gente piensa, controlaremos lo que la gente ve y lo que los relatores dicen”.
El riesgo del “fútbol de laboratorio”
El fútbol deja de ser un evento social para convertirse en un producto de laboratorio, aséptico y artificial. La libertad de prensa no se limita a informar quién hizo el gol; incluye la capacidad de señalar las falencias de quienes dirigen el espectáculo.
Este manual no protege al fútbol; protege a los dirigentes del juicio público. En una era donde la transparencia es la moneda de cambio más valiosa, la AUF ha decidido encerrarse en un búnker mediático. La pregunta que queda flotando en las tribunas es: ¿a qué le tienen tanto miedo?










