Honduras 2026: El inicio de la era de Nasry Asfura bajo la sombra de la polarización y el legado que recibe con un panorama económico complejo

El Legado Crítico: La administración de la izquierdista Xiomara Castro termina sin haber instalado la CICIH (Comisión Internacional Contra la Corrupción e Impunidad), una de sus promesas centrales. El nepotismo y los escándalos familiares de la presidenta saliente en el cierre de su periodo profundizaron el desencanto ciudadano

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Nasry "Tito" Asfura, presidente de Honduras - Foto Presidencia

El inicio del mandato de Nasry “Tito” Asfura este 27 de enero de 2026 marca un giro de 180 grados en la dirección política de Honduras. Tras cuatro años bajo la administración de la izquierdista Xiomara Castro, el líder del Partido Nacional recibe un país sumido en una profunda polarización política y con desafíos estructurales que requieren soluciones de choque en los primeros 100 días de gestión.

A continuación, un análisis detallado del legado recibido y los retos que definen la agenda del nuevo presidente:

1. Economía: de la inestabilidad a la urgencia de empleo

El gobierno saliente de Castro deja un panorama económico complejo. Aunque se mantuvo cierta estabilidad en las remesas, la administración de Asfura hereda una deuda pública que ronda el 45% del PIB y un nivel de pobreza que lacera al 60% de los hogares.

  • El Legado Crítico: La fuga de capitales y el cierre de empresas en el sector de la maquila durante el bienio 2024-2025 dejaron un vacío laboral significativo. Además, la herencia de una baja productividad laboral frente al promedio regional es una barrera para la competitividad.

  • El Reto de Asfura: Su plan “Visión 5 Estrellas” apuesta por la reducción del Estado, prometiendo eliminar 38 instituciones para bajar el gasto corriente. El desafío inmediato es la aprobación de la Ley de Empleo Parcial para reactivar la inversión privada y formalizar una economía donde el 70% de la fuerza laboral vive en la informalidad.

2. Seguridad: entre el “rostro humano” y la extorsión

Honduras sigue siendo uno de los países más violentos de la región, con una tasa de homicidios cercana a los 23 por cada 100,000 habitantes.

  • El Legado Crítico: Castro mantuvo un estado de excepción prolongado que, si bien contuvo ciertos índices, no logró desarticular el control territorial de las pandillas ni reducir el flagelo de la extorsión que asfixia a los pequeños comerciantes.

  • El Reto de Asfura: Ha prometido poner fin al estado de excepción para pasar a una estrategia de inteligencia y prevención. Su propuesta de “Seguridad con Rostro Humano” busca fortalecer la Policía Nacional sin caer en la represión masiva, centrándose en desmantelar las redes de lavado de dinero que sostienen al crimen organizado.

3. Salud: una mora quirúrgica agobiante

El sistema sanitario hondureño enfrenta una de sus peores crisis de eficiencia.

  • El Legado Crítico: Hospitales públicos desabastecidos de insumos básicos y una mora quirúrgica de miles de operaciones pendientes. La infraestructura hospitalaria prometida por la administración anterior se encuentra, en gran medida, en etapas inconclusas o con deficiencias de equipamiento.

  • El Reto de Asfura: Ha propuesto descentralizar el sistema, permitiendo que los alcaldes gestionen presupuestos para contratar personal médico local. El éxito de su gestión dependerá de la digitalización de expedientes y recetas para garantizar que los medicamentos lleguen realmente a los pacientes.

4. Corrupción: la sombra de la CICIH y la desconfianza

Este es el terreno más sensible del traspaso de mando.

  • El Legado Crítico: La administración de Xiomara Castro termina sin haber instalado la CICIH (Comisión Internacional Contra la Corrupción e Impunidad), una de sus promesas centrales. El nepotismo y los escándalos familiares en el cierre de su periodo profundizaron el desencanto ciudadano.

  • El Reto de Asfura: Asume con el estigma de procesos judiciales previos y la carga de rehabilitar la imagen de su partido tras el caso del exmandatario Juan Orlando Hernández. Su promesa de un gobierno de “austeridad absoluta” (iniciada con una toma de posesión sencilla en el Congreso) deberá traducirse en el fortalecimiento de los entes fiscalizadores locales y en la transparencia total en la asignación de obras públicas.

Conclusión

Nasry Asfura asume el poder bajo la mirada atenta de una comunidad internacional expectante ante su alineación con Washington y un pueblo hondureño que exige resultados tangibles. Su mayor obstáculo no será solo la herencia técnica de Castro, sino la capacidad de gobernar un país donde el Congreso está fragmentado y la reconciliación social parece aún lejana.