El cirujano del Papa León IV: “No hay motivos clínicos para no realizar el viaje a Sudamérica”

Entrevistado el profesor Stefano Margaritora, respondió que desde el punto de vista médico, el Papa puede afrontar el exigente viaje a América Latina previsto del 6 al 17 de noviembre. "Diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje"

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El Papa León IV - Imagen Vatican News

En una entrevista, el profesor Stefano Margaritora el cirujano que operó a León XIV el 13 de octubre ha expresado: “He vivido una emoción íntima que no consigo describir, pero fue una intervención rutinaria”. Aún se necesitan diez días para la recuperación completa. El Pontífice “ha sido un paciente ideal”, explicó a Vatican News, órgano oficial de noticias de la Santa Sede y adelantó que no hay motivos clínicos para no realizar el viaje a Uruguay, Argentina y Perú.

Entrevistado el profesor Stefano Margaritora, respondió que desde el punto de vista médico, el Papa puede afrontar el exigente viaje a América Latina previsto del 6 al 17 de noviembre. “Diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje”. Margaritora es catedrático de Cirugía Torácica en la Universidad Católica del Sagrado Corazón y director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica de la Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli IRCCS.

Profesor, ante todo, ¿Cómo se encuentra León XIV?

En el momento del alta hospitalaria, el Papa León se encontraba en unas condiciones clínicas absolutamente satisfactorias. Sus análisis de sangre eran completamente normales y la función cardíaca estaba en orden. La reexpansión del pulmón después de la intervención está siguiendo los plazos previstos habitualmente. Por tanto, en términos generales, su estado es bueno.

¿Puede decirnos cómo se descubrió el adenocarcinoma pulmonar?

El descubrimiento del tumor maligno de pulmón del Papa fue absolutamente fortuito, como, por desgracia, sucede con frecuencia. Al realizarle unas pruebas rutinarias del abdomen, se descubrió en el tórax, en las bases pulmonares, una pequeña mancha. Esto es bastante normal, porque cuando se realizan pruebas radiológicas del abdomen, dado que el diafragma tiene una forma similar a la de un paracaídas, normalmente se visualizan las bases pulmonares. Pero, desde luego, si aquella pequeña mancha hubiera estado un poco más arriba, no se habría visto.

¿Qué nos enseña la experiencia que ha vivido el Santo Padre en las últimas semanas? ¿Qué importancia tiene la prevención?

La prevención es importantísima, porque el Santo Padre pertenece a la categoría de personas que descubren que tienen un tumor pulmonar absolutamente por casualidad, no porque se sometan a pruebas preventivas, sino porque se realizan exámenes por otros motivos. Por ejemplo, una caída de un árbol que te lleva a urgencias, donde te hacen una radiografía, puede poner de manifiesto una mancha en el pulmón; también pueden descubrirse de este modo al realizar pruebas por otras razones.

Por eso sería importante que la población, especialmente las personas en situación de riesgo, se sometiera periódicamente a pruebas preventivas de control, no solo para detectar otros tumores para los que existen programas de cribado poblacional, como los de mama o de colon, sino también para detectar tumores pulmonares. Por desgracia, este tipo de tumor, sobre todo en sus fases iniciales, no produce síntomas, como hemos visto en el caso del Santo Padre, que no presentaba ningún síntoma respiratorio y se encontraba perfectamente.

¿Cómo definiría la intervención? ¿Fue una operación complicada?

No sería honesto si dijera que fue muy complicada para atribuirme gestas heroicas. En realidad, la intervención del Santo Padre fue una operación rutinaria, en el sentido de que, en casos similares, cuando se trata de un tumor pulmonar de cierto tamaño, hay que extirpar todo el lóbulo en el que se encuentra. En el caso del Santo Padre, el lóbulo inferior del pulmón derecho. Así pues, desde este punto de vista, fue una intervención rutinaria.

Profesor, ¿está satisfecho con el resultado de la intervención?

Sí, mucho. Diría que la intervención transcurrió sin ningún tipo de complicación, y eso es lo que siempre deseamos antes de cada operación. Pero, por desgracia, no siempre sucede así…

¿Están satisfechos con la recuperación posoperatoria?

Sí, estamos realmente muy contentos, porque el Santo Padre, durante su recuperación posoperatoria, se ha implicado en cuerpo y alma, como hacen las personas más motivadas después de este tipo de operaciones. Por eso, la atención que hemos tenido que prestarle ha sido realmente mínima, ya que su voluntad de recuperarse en un plazo muy breve ha resultado muy eficaz en todos los sentidos. Su actitud ha sido verdaderamente encomiable.

¿Puede hacer una previsión sobre la duración de la convalecencia? ¿Llegará a tiempo para el viaje a América Latina?

Si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más. En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar.

LEA en Vatican News la entrevista completa