La presencia del expresidente ecuatoriano Rafael Correa en territorio uruguayo ha generado fuertes reacciones en el ámbito político. El exmandatario, quien se fugó a Bélgica tras ser sentenciado por corrupción por la justicia de su país, arribó a Montevideo para realizar una serie de entrevistas con figuras de la izquierda local destinadas a su programa de streaming.
Advertencia desde la oposición
La visita fue duramente cuestionada por el Partido Nacional. El diputado Juan Martín Rodríguez, integrante de la oposición, fue el encargado de alertar sobre la presencia del político ecuatoriano en la capital. Rodríguez criticó que se reciba a una figura que cuenta con una condena firme por corrupción y que mantiene un estatus de prófugo ante la justicia de Ecuador.
Desde la bancada nacionalista se enfatizó que la llegada de Correa, lejos de ser un evento meramente periodístico, busca validar a un líder que evitó cumplir su sentencia de ocho años de prisión por el caso de corrupción “Sobornos 2012-2016”.
Hemos trasladado a las autoridades del @PNACIONAL, que le hagamos llegar a la Vicepresidente @CosseCarolina nuestro rechazo, en cuanto a recibir en su condición, a este prófugo de la Justicia por delitos de corrupción.@AlvaroDelgadoUy @JavierGarcia_Uyhttps://t.co/EiwLYXNpJy
— Juan M. Rodríguez 7️⃣1️⃣ (@_RodriguezJuan_) March 16, 2026
Un perfil marcado por la controversia
Correa, quien gobernó Ecuador entre 2007 y 2017, vive actualmente en Bélgica bajo un estatus de asilo político que le ha permitido evitar la extradición. Los puntos más críticos señalados durante su estancia incluyen:
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Situación Jurídica: Sobre él pesa una condena por corrupción probada que lo inhabilita para participar en la vida política de su país.
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Actividad en Uruguay: Su agenda se centra en generar contenido para su plataforma digital, manteniendo encuentros con sectores del oficialismo actual (Frente Amplio).
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Contraste de vida: Diversos sectores han señalado la contradicción entre su discurso de izquierda y su estilo de vida en Europa, donde reside rodeado de lujos mientras evade sus responsabilidades legales.
La presencia del exmandatario reabre el debate sobre la postura de Uruguay frente a figuras políticas regionales con deudas pendientes ante la justicia.













