“La CELAC está prácticamente dejando de existir”, advirtió el presidente de Brasil Lula da Silva, lamentando la incapacidad de los gobiernos para dialogar por encima de las barreras ideológicas en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). De las 33 naciones que integran el organismo, solo cinco jefes de Estado acudieron al llamado de Gustavo Petro, para la cumbre de la CELAC en Colombia, confirmando que el bloque atraviesa una fase de “muerte clínica” ante la polarización y el avance de nuevas alianzas regionales.
“La CELAC prácticamente está dejando de existir porque el crecimiento de la extrema derecha está ahuyentando a los países”, dijo Lula, sin ver que la caída de gobiernos de izquierda se intensifica en la región por el voto democrático de los electores que eligen otras opciones.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) nació en 2010 con una ambición enorme: ser la alternativa “propiamente nuestra” a la OEA, sin la tutela de Estados Unidos ni Canadá.
Sin embargo, esa misma naturaleza política ha sido su “talón de Aquiles”. Aquí explicamos las razones fundamentales de por qué la CELAC suele quedarse en la tinta de las declaraciones finales.
1. El exceso de “Retórica Ideológica”
A diferencia de otros bloques, la CELAC no tiene una estructura jurídica vinculante. Sus cumbres suelen convertirse en un escenario de micrófono abierto donde los mandatarios lanzan discursos para sus audiencias internas.
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El problema: Se prioriza el debate ideológico (izquierda vs. derecha) sobre la integración técnica o económica.
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El resultado: Cuando los gobiernos de la región cambian de color político, el interés por la CELAC sube o baja drásticamente, rompiendo cualquier continuidad.
2. La falta de una Institucionalidad Permanente
Este es quizás el punto más crítico. La CELAC no tiene una sede fija, ni un presupuesto propio, ni una secretaría técnica que dé seguimiento a los acuerdos.
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Funciona bajo el esquema de “Presidencia Pro Témpore” (un país toma el mando cada año).
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Si el país que lidera no tiene recursos o voluntad política, los proyectos se archivan hasta la siguiente cumbre.
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Sin burocracia técnica, no hay quién ejecute lo que los presidentes firman.
3. Superposición de Organismos (El “Spaghetti Bowl”)
América Latina sufre de lo que los expertos llaman “inflación de siglas”. Tenemos la OEA, Mercosur, Alianza del Pacífico, CARICOM, CAN y, antes, la UNASUR.
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Muchos de estos organismos persiguen los mismos objetivos.
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Al haber tantos foros, la energía diplomática y los recursos se dispersan. La CELAC termina siendo un foro de concertación política, pero no de integración real.
4. La Regla del Consenso
Para que la CELAC emita una declaración o tome una acción, se requiere el consenso de los 33 países miembros.
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Poner de acuerdo a naciones con realidades y gobiernos tan opuestos (como los del Caribe, las potencias como Brasil y México, o regímenes cuestionados como Venezuela o Nicaragua) es casi imposible.
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Para lograr que todos firmen, los documentos terminan siendo textos tan vagos y generales que pierden toda capacidad de aplicación práctica.
Resumen de la situación
| Factor | Impacto en la CELAC |
| Estructura | Inexistente (No hay secretaría ni presupuesto). |
| Política | Alta polarización que paraliza la toma de decisiones. |
| Compromiso | Los acuerdos no son vinculantes (no hay castigo por incumplir). |
| Enfoque | Se centra en “lo que nos separa” de potencias externas en lugar de “lo que nos une” internamente. |
Dato clave: Mientras que la Unión Europea dedica décadas a armonizar leyes y economías, la CELAC se ha limitado a fotos grupales y declaraciones de “buena voluntad” que carecen de fuerza legal en los países miembros.
Es frustrante ver cómo la región pierde oportunidades de negociar como un bloque sólido ante gigantes como China o la Unión Europea por estas divisiones internas.













