PARANÁ. – El gobernador de la provincia de Entre Ríos, Argentina, Rogelio Frigerio, ha encendido las alarmas diplomáticas y ambientales al manifestar su tajante rechazo a la instalación de la planta de combustibles sintéticos de la empresa HIF Global en Paysandú, Uruguay. A través de sus redes sociales, el mandatario utilizó una frase cargada de simbolismo negativo para la región: “No podemos permitir otra Botnia”.
La referencia de Frigerio evoca el histórico conflicto que, durante las presidencias de Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, mantuvo bloqueado el puente internacional General San Martín por años. “Mantuve reuniones desde el minuto cero para dejar clara nuestra posición: la refinería tiene que relocalizarse”, aseveró el gobernador, quien además celebró que el estudio de impacto ambiental uruguayo incluya ahora a la ciudad de Colón.
Un discurso con “puntos ciegos”
Pese al énfasis de Frigerio en la protección del recurso compartido, su postura ha sido calificada de sesgada por diversos sectores que observan con preocupación la realidad del lado argentino. Mientras el gobernador se enfoca en el proyecto uruguayo, el silencio sobre los pasivos ambientales de Entre Ríos es absoluto.
“No podemos, después de ese tremendo mal paso que dio la Argentina, repetirlo”, afirmó Frigerio en un video. No obstante, las estadísticas y denuncias recientes cuentan otra historia sobre el compromiso ambiental de su gestión.
La contaminación que Frigerio no menciona
La retórica del gobernador choca de frente con la situación de las industrias locales que vierten desechos sin tratamiento en el mismo río que dice defender:
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Fallas en Gualeguaychú: En julio de 2025, el Foro Ambiental Gualeguaychú denunció que la planta de tratamiento del Parque Industrial local opera con deficiencias crónicas, volcando metales pesados y nutrientes directamente al cauce.
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Vertidos de frigoríficos: Según el Observatorio Ambiental Río de los Pájaros, existen registros de liberación de efluentes crudos y barros tóxicos por parte de frigoríficos entrerrianos, aprovechando las crecidas del río para ocultar el impacto.
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Desechos cloacales: La descarga de residuos urbanos sin tratamiento suficiente sigue siendo una problemática irresuelta en las localidades costeras de la provincia.
Entre la diplomacia y la deuda interna
Si bien la vigilancia sobre proyectos de gran escala como el de HIF Global es una función legítima de los estados ribereños, la falta de autocrítica sobre la contaminación industrial y cloacal propia debilita la posición argentina.
Mientras Frigerio asegura que seguirá “muy de cerca” las conclusiones del estudio ambiental en Uruguay, los vecinos de la costa del Uruguay esperan que esa misma rigurosidad se aplique a los frigoríficos y parques industriales que, hoy por hoy, ya están afectando la calidad del agua sin necesidad de cruzar la frontera.













