Propuesta: del “No a la baja” de la edad de imputabilidad a que los “colibríes” sean educados en cuarteles del ejército

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Imagen creada por Gemini (IA)

Por El Ñeri.-

Ahora, el Frente Amplio de Uruguay, increíblemente propone que menores infractores sean educados en cuarteles del ejército. La siempre polémica senadora del MPP, Bettina Díaz encuentra muy positiva esta acción según sus declaraciones a medios de prensa. Resulta que hoy, el uniforme verde oliva- siempre tan criticado por algunos sectores radicales – es la solución al drama de la delincuencia juvenil.

Si esta propuesta lo hiciera un gobierno de derecha, la izquierda pondría el grito en el cielo y se opondría: “¿Cómo van llevar a estos menores a los cuarteles?”, seguramente denunciarían en forma esta propuesta.

La pregunta es que diría la activista Fabiana Goyeneche eterna defensora de los menores delincuentes y el maestro Oscar Tábarez una de las caras visibles de la campaña del “No a la baja” de la edad de imputabilidad para que los menores colibríes, muchos de ellos con delitos graves de homicidios y rapiñas, no recibieran aumento de pena y siguieran delinquiendo.

¡Marchando un “Colibrí” a la orden! El giro verde oliva de la izquierda

En un giro de guion que dejaría a Christopher Nolan rascándose la cabeza, el Frente Amplio ha decidido que la solución para la minoridad infractora no está en los libros de sociología, sino en la pista de obstáculos y el toque de diana. Sí, leyó bien: la propuesta de educar a los jóvenes en cuarteles ha pasado de ser “represión fascista” a “innovación pedagógica” en lo que dura un cambio de guardia.

Bettiana Díaz: Del “No pasarán” al “¡Firme, m’hijo!”

La senadora del MPP, Bettiana Díaz, siempre lista para la polémica, ha visto la luz entre los camuflados. Según sus recientes declaraciones, los cuarteles son ahora centros de “contención integral”. Al parecer, el aroma a rancho y el lustre de botas son el componente que le faltaba a la rehabilitación.

Si esta misma idea hubiera salido de un gobierno de derecha, el ruido de las cacerolas se escucharía hasta en la Antártida, pero como viene con sello progresista, ahora el uniforme militar es, mágicamente, una “prenda de inclusión social”.

El silencio de los activistas

Fabiana Goyeneche y Oscar Tabárez

La gran incógnita es cómo digerirán este “sapo” los referentes del “No a la baja”. El ambiente está tenso y las redes sociales esperan con el pop pronto:

Fabiana Goyeneche: La eterna defensora de los derechos de los “colibríes” debe estar en un dilema existencial. ¿Cómo explicar que pasar de un centro del INISA a un calabozo militar es un avance en derechos humanos? Quizás nos sorprenda diciendo que las marchas militares tienen un “ritmo sanador”.

El maestro Oscar Tabárez: Fue una de las caras visibles de la campaña que protegía a los “colibríes” de las penas graves ahora se encuentra con que el nido de los pájaros tendrá alambre de púa y guardia perimetral. ¿Dirá que “el camino es la recompensa”… pero con 20 lagartijas de castigo?

¿Rehabilitación o “Colibríes de Combate”?

Lo que antes era catalogado como un horror dictatorial, hoy se perfila como una pasantía de disciplina. La coherencia es como el asado de tira: cada vez más cara y difícil de encontrar.

Mientras tanto, la sociedad mira azorada cómo los menores con antecedentes de rapiña y homicidio pasan de las pancartas de “no a la baja” a aprender a tender la cama con escuadra bajo la atenta mirada de un sargento.

El Encuentro: “Operación Pájaro Pintado” (paso de comedia)

Lugar: Un Cuartel del Ejército- 06:00 AM. Personajes: El Sargento González (25 años de servicio, voz de lija) y “El Kevin” (16 años, tres rapiñas, dos fugas y una fe ciega en que el FA lo respalda).

Sargento González: (Gritando a dos centímetros de la cara del joven) — ¡BUENOS DÍAS, RECLUTA! ¡Espero que le guste el olor a pino y el café frío, porque es lo único que va a ver en los próximos seis meses! ¡Dígame su nombre para la lista!

El Kevin: (Ajustándose la visera y mirando el cuartel con desprecio) — Pará, fiera, bajá un cambio. Yo soy el Kevin. Y ojo cómo me hablás, que la Bettiana dijo que esto era un “espacio de formación”, no un casting para Pelotón. ¿Dónde están los talleres de rap y la conexión Wi-Fi?

Sargento González: — ¿Talleres de qué? ¡Acá el único ritmo que va a seguir es el de mis botas contra el suelo! ¡Esa gorrita se la saca ya mismo o se la hago tragar como si fuera un refuerzo de mortadela! ¡AQUÍ SE VIENE A APRENDER DISCIPLINA!

El Kevin: — No te me hagas el vivo, “botón”. Yo soy un “sujeto de derecho”, ¿me entendés? Me lo dijo la Goyeneche. Según el “No a la baja”, yo soy un colibrí que vuela libre. Si me hacés hacer una flexión, te clavo una denuncia por vulnerar mi desarrollo psicomotriz. ¡Llamame a la central que esto es un atropello!

Sargento González: — (Ríe con una voz que suena a motor viejo) — ¿Colibrí? ¡Usted acá es un avestruz con sobrepeso! ¡Y no me importa lo que diga la senadora! Usted acaba de entrar en la “Fase de Reorientación Verde Oliva”. ¿Ve esa cama? Si la sábana no tiene un ángulo de 90 grados donde se pueda jugar al billar, usted se va a cansar de limpiar los baños con un cepillo de dientes.

El Kevin: — ¿Limpiar? ¿Yo? ¡Ni ahí! El Oscar Washington dijo que “el camino es la recompensa”, y mi camino ahora es irme a dormir la siesta porque anoche me quedé viendo videos. Aparte, mi abogado dice que mi imputabilidad es relativa…

Sargento González: — ¡Su “recompensa” va a ser una caminata de 15 kilómetros con una mochila llena de piedras si no se pone firme! Acá no hay “voto cantado”, pibe. Acá hay orden cerrada. ¡A ver! ¡Salude a la bandera!

El Kevin: — (Mirando la bandera con desgano) — Está linda, pero le faltan los colores del Frente. Che, sargento… ¿posta no hay PlayStation? Mirá que la rehabilitación sin pantalla es tortura, lo dice la ONU.

Sargento González: — ¡LA ÚNICA “PLAY” QUE CONOZCO ES LA PLAYA DE MANIOBRAS DONDE VA A ESTAR CORRIENDO HASTA QUE SE LE OLVIDE CÓMO SE PICA UNA MOTO! ¡MOVIMIENTO, COLIBRÍ! ¡A LA COCINA A PELAR PAPAS!

El Kevin: — (Suspirando mientras camina) — Está bien, voy… pero que conste que esto en el próximo Plenario lo voy a denunciar. ¡Me prometieron formación integral y me dan un pelapapas! ¡La izquierda ya no es lo que era, loco!