La demanda de órganos supera la oferta, situación que genera redes de tráfico ilegal. Las comisiones parlamentarias de Salud Pública y de Derechos Humanos celebraron el 21 de abril una sesión sobre la extracción forzada de órganos en China.
Aunque la atención se haya centrado en China en los últimos tiempos, también se perpetran este tipo de delitos en el resto del mundo, aseguró el eurodiputado Miroslav Mikolášik.
Incluso uno de cada diez riñones trasplantados ha sido suministrado de manera ilegal y los receptores pagan hasta 160.000 dólares estadounidenses por este órgano, aseguró Marta López Fraga, del Consejo de Europa. El eurodiputado popular alemán Pieter Liese, y el eurodiputado popular eslovaco Miroslav Mikolášik fueron los encargados de la apertura de la sesión. Las autoridades chinas fueron invitadas, pero no participaron.
“Parece que hay ciudadanos europeos que viajan a China para aprovechar el comercio ilegal de órganos”, explicó Liese. “Es un problema europeo y un problema de derechos humanos”, añadió.
“El principio de rastreabilidad debe respetarse”, afirmó Mikolášik. “Es importante indicar que el objetivo no es señalar sólo a China, porque se han producido denuncias similares en otros países”, puntualizó.
“Tenemos que ser conscientes de que la extracción forzada de órganos no sólo es un problema en China, India y Egipto, sino que también afecta a los ciudadanos europeos”, abundó el eurodiputado socialista alemán Matthias Groote tras la sesión.
Presos ejecutados
En China, hasta el 1 de enero de 2015, se extraían y trasplantaban los órganos de los prisioneros ejecutados sin su permiso. “Aunque la situación ha mejorado levemente, el secreto sobre las cifras de la pena capital y las estadísticas sobre trasplantes de órganos hacen que, hasta ahora, sea muy difícil conocer la situación con exactitud”, explicó Jöelle Hivonnet, del Servicio Europeo de Acción Exterior.
La extracción forzada de órganos es también un problema en Suramérica, India, Pakistán y Egipto. Los clientes son de Norteamérica, Arabia Saudí y Europa.
Hay ciudadanos de la Unión Europea que viajan a otros países para obtener un órgano. “Muchos casos de complicaciones con ciudadanos europeos que vuelven del extranjero con órganos obtenidos de manera ilícita de presos ejecutados no son nunca investigados […] porque los médicos esgrimen que deben respetar la confidencialidad del paciente”, afirmó Beatriz Domínguez, de la Organización Nacional de Trasplantes de España.









