La presidenta Cristina Kirchner dijo en su discurso de expropiación de YPF una frase que los hechos desmienten: “Esta Presidenta no va a contestar ninguna amenaza, no va a responder ningún exabrupto, no se va a hacer eco de la falta de respeto ni de frases insolentes, porque represento a los argentinos, soy una jefa de Estado, no una patotera”.
La palabra “patotera”, derivado de “patota”, expresada por la señora Kirchner, nos hizo pensar que verdaderamente se habla, muchas veces, sin conocer el significado de las palabras y lo que realmente quieren decir.
Si uno busca en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la palabra “patota”, encuentra la definición que se aplica en varios países de América Latina:
patota:
1. f. Arg., Bol., Par., Perú, Ur. y Ven. Grupo, normalmente integrado por jóvenes, que suele darse a provocaciones, desmanes y abusos en lugares públicos.
2. f. Arg., Perú, Ur. y Ven. Pandilla de amigos, generalmente jóvenes.
Convengamos que la mandataria, no es una “patotera”, solo por razones de edad; eso es fácilmente comprobable, aunque lo que se lleva en el alma es difícil desprenderlo, así pasen los años.
Pero dentro del salón de actos de la Casa Rosada donde la presidenta anunciaba la expropiación de Repsol-YPF, estaba los patoteros que-estratégicamente ubicados- gritaban y vociferaban cada vez que Cristina Kirchner, imprimía a su voz la emoción necesaria en una frase determinada para enfervorizar a la patota integrada por jóvenes de la “Cámpora” la agrupación política que controla su hijo Máximo Kirchner.
Y el grito de esos jóvenes, enfervorizó a los mayores-léase ministros y funcionarios de Gobierno, que estaban allí porque tenían que estar obligatoriamente, apoyando a su jefa.
Hasta el el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, largamente pasado en edad para ser patotero, perdió su habitual seriedad y gesticuló exageradamente complacido en el momento que Cristina anunció la expropiación. La foto de ese instante recorre el mundo.
El viceministro de Economía, Axel Kicillof, el niño mimado de la presidenta, viene de la “Cámpora”, de la patota, y es el principal instigador del ataque a Repsol, aunque poco y nada conoce del tema petróleo, es nombrado como segundo interventor en YPF. Según cuenta el diario Clarín, Kicillof llegó a afirmar en una reciente reunión con ex alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires que a Cristina la tiene –literalmente- “hipnotizada”. Desde el entorno cercano a Kirchner lo confirman, y aseguran que la presidenta “está encantada con Axel”. Algunos lo califican de engreído. Pero como sea, Cristina Kirchner hace lo que ordena este joven economista de 40 años.
Por lo visto la patota ha vuelto, aunque algunos afirman que nunca estuvo ausente, ahora cogobierna, y toma decisiones en la Argentina.
Más allá de la definición del diccionario y de la edad para ser “patotero”, muchos políticos ya muy mayores, quieren integrar la juvenil patota para estar cerca del poder y de la presidenta, que aunque niegue, ser “patotera”, le gusta sentirse cerca de la patota.
En fin… siempre se tiene 20 años en un rincón del corazón.












