Que Venezuela -con un gobierno despótico- integre el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, parece sencillamente una burla al mundo.
Nicolás Maduro que le ha dado a sus fuerzas militarizadas de represión vía libre para disolver manifestaciones empleando fuerza letal, tiene un doble discurso en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde el representante chavista asegura “que la militarización del tratamiento de los migrantes para que no accedan a Europa es totalmente equivocada y desproporcionada”.
El Consejo de Seguridad aprobó este viernes una resolución para dar luz verde a las operaciones de la Unión Europea contra el tráfico de migrantes con 14 votos a favor y la abstención de Venezuela.
Al explicar su voto, el representante permanente del país sudamericano, Rafael Ramírez, afirmó con total desparpajo, que el problema se está abordando de manera incorrecta, y advirtió que lejos de resolver la tragedia de esos seres humanos, lo que hará es profundizarla.
“El uso de la fuerza militar para tratar la situación humanitaria de los migrantes es un grave error y un peligroso precedente que establece el Consejo de Seguridad, de espaldas y en usurpación de atribuciones y temas que son de la competencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.
El diplomático añadió que Venezuela rechaza la militarización de la cuestión de los migrantes, los refugiados y los solicitantes de asilo, como se ha hecho con la resolución y subrayó que la complejidad de esta problemática exige una abordaje amplio que va más allá del enfoque de seguridad que pretenden promover algunos Estados.
Después de escuchar al representante venezolano en el Consejo de Seguridad, uno termina preguntándose hasta donde es creíble la ONU.












