Hace unos días la inefable PresidentA de los argentinos difundió a todos los vientos la noticia de que se siente “un poco Napoleón” y no lo dijo una vez por lapsus boqui, sino en tres ocasiones, lo que nos confirma su ansia de poder y delirio de grandeza.
La comparación no ha provocado reacciones ni en su país, ni, que yo sepa, en los vecinos. Cierto que la PresidentA lo dijo por haber decretado la confección de un Código Civil que compile las normas que con el paso del tiempo han ido modificando el de 1869.
¿Pero se siente Napoleón sólo por esta, todavía inexistente, compilación legislativa?
Veamos algunos paralelismos entre la Emperatriz Kirchtina y su admirado petiso de Córcega.
1) Manifiesta públicamente su defensa de los ideales republicanos, pero no cesa de buscar la fórmula para acumular el poder absoluto; tal como hizo su marido en Santa Cruz, desconociendo sentencias del Tribunal Supremo de la República, e imponiendo una Constitución que le permitía la reelección perpetua.
2) Mantiene el estado de emergencia económica a pesar de que la Argentina “ha crecido en los últimos ocho años con tasas que sólo China y la India han igualado”. Emergencia que le permite utilizar los fondos del tesoro con total discrecionalidad, como si fueran propios, ¡sin control de ningún tipo!
3) Cualquiera que haya seguido los avatares de la República Argentina en los últimos ocho años sabe que el matrimonio Kirchner y su cáfila se ha comportado sobre su país como sobre tierra conquistada.
4) Este comportamiento de matones, lo han llevado como distintivo por todo el ámbito internacional, y si no que les pregunten a los países vecinos que, por más débiles, han debido sufrir sus continuos atropellos. ¿Por qué se creen que Uruguay, por ejemplo, tuvo que pedir auxilio militar a los EEUU, durante la presidencia de Vázquez? ¿Por qué cierra las importaciones de los países de su entorno: Chile, Paraguay, Uruguay, a pesar de que esa entelequia llamada Mercosur establece que el comercio entre sus integrantes y asociados es libre y sin impuestos? Para ver si los puede doblegar como ha doblegado, con el control de la caja a las Provincias argentinas cada día más parecidas a simples divisiones administrativas y menos a Estados de una federación.
5) Napoleón era corso, y ella ha organizado un corso carnavalero en el estado argentino ubicando a sus fieles lugartenientes a la cabeza de diversas murgas con el fin de repartirse el botín con cierta ecuanimidad y asegurarse su fidelidad.
6) Igual que emperador, en su última asunción del mando fue coronada por sí misma, o por su hija, que es lo mismo. ¿En qué momento aparecerá su Josefino, para sustituirlo a Él, que está en los cielos. ¿Alguna vez dejó de estarlo?
7) Mantiene un contencioso con Inglaterra, si bien no tan ambicioso como el del general -ni tan violento-, sí más sustantivo. ¡Los enormes yacimientos de petróleo del mar austral y sus inmensos recursos pesqueros!
¡Están ahí! ¡En las Malvinas! ¡A un vuelo de gaviota, pero muy lejos de sus ávidas manos!
8) Para lograr su objetivos ha utilizado el mismo recurso que su admirado Napo: El bloqueo continental a las islas.
Para ello, ha convencido a sus obligados admiradores, los Presidentes de los países vecinos, para que cierren los puertos de sus estados a la flota pesquera que opera en Malvinas, así como a otros buques y aviones.
Hasta ahora, por ejemplo, los habitantes de las islas se comunicaban por vía aérea con el mundo, a través de vuelos semanales de la aerolínea chilena LAN. La emperatriz ha dispuesto que eso está mal y, mientras enseña el garrote del bloqueo continental, ofrece, con generosa mano y exceso de coherencia, la zanahoria de tres vuelos semanales con Aerolíneas Argentinas, desde Buenos Aires.
Aunque esta medida perjudica a Chile, que siempre ha mantenido buenas relaciones con los habitantes de Malvinas, estos, según manifiestan por Internet, están contentísimos. Por fin podrán disfrutar de los estupendos asados de los restaurantes porteños; pasear por Santa Fe y por Florida, y no se perderan una sola revista de la calle Corrientes, por más chabacana que sea y deleitarse hasta el arrebato con los sesudos -¿o jocosos? – discursos de la emperatriz Napoleona y, sobre todo, maravillarse con los ebrios vítores de sus admiradores, – sí, lector, esos que la interrumpen constantemente a golpe de bombo y le gritan guarangadas varias (para eso les pagan) con el fin de acreditar la raíz popular de la mandamás.
De fuentes bien informadas se sabe que ha surgido un movimiento sedicioso en las islas , contrario a Inglaterra. Estos habitantes, hartos de ser mimados por la pérfida Albión, desean ser argentinos. De ese modo, podrán gozar de los subsidios universales que proporciona el gobierno de la PresidentA. Además, dicen, su majestad británica es muy aburrida. Salvo algún exabrupto de los nietecitos, admiradores de Hitler, etc., o una boda real cada veintitantos años, no ofrece diversiones. El de Argentina, en cambio, es fuente constante de jolgorios y esparcimientos, con la firme presencia en pantalla de la Primera Actriz doña Napoleona Kirchner.
También corren rumores, que suben desde el océano hasta las altas cumbres andinas, de que el gobernador de las islas, aprovechando la calentura de los pescadores gallegos porque no les dejan desembarcar en Montevideo ― donde les esperaban ansiosas huestes de suripantas en las wiskerias― ha suscrito un convenio con el Centro Gallego de Buenos Aires para crear un servicio de espionaje , denominado K1, para crear el caos en el imperio del Plata, interfiriendo en las emisiones de la cadena oficial de TV argentina, en los programas más oficialistas, como 6,7,8 y en la agencia TELAM. En todos estos sitios se interferirán las loas a la EmperatrizA Kirchtina para facilitar su Waterloo.
Fray Níspero Sierra












