
Entre otras reivindicaciones, también reclaman la concesión automática de pasaporte diplomático a todos los miembros del Servicio Exterior Brasileño, que actualmente no incluye a los asistentes de Cancillería, además del establecimiento de reglas para guardias en todas las oficinas diplomáticas, consulares y de comunicaciones, que al presente no cuentan con ningún régimen de compensación de horas.
Una de las huelguistas, Ivana Lima, quien lleva un año y ocho meses en Atlanta, Georgia (Estados Unidos), afirmó que el retraso en recibir los pagos de ayuda para vivienda está impactando significativamente su presupuesto doméstico, ya que el coste del alquiler de la casa donde vive es equivalente a tres cuartas partes de su sueldo neto.
“Ya habíamos tenido problemas de pago antes, con retrasos de un mes o dos, pero desde agosto de 2014 sufrimos retrasos de hasta cuatro meses”, dijo. Según Ivana, quien está casada y tiene un hijo, para cubrir sus gastos de alquiler tuvo que recurrir a ahorros, préstamos y tarjetas de crédito. “Estamos siempre en rojo y no podemos planificar nada”, explica. Afiliada al Sindicato Nacional de los Servidores del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ivana defiende que el órgano firme un acuerdo escrito comprometiéndose a normalizar todos los pagos atrasados.
En una carta enviada al sindicato en abril, la Cancillería reconoció las dificultades y dijo que estaba trabajando duro para obtener más fondos para normalizar los pagos retrasados de las ayudas para vivienda, porque las reservas destinadas a este tipo de gasto eran insuficientes.
El impacto de los retrasos afecta a todos los servidores y es más severo en las ciudades con alto costo de vida. Osvaldo Nascimento, quien está casado con una oficial de Cancillería y vive Canberra, Australia, dijo a Agência Brasil que su familia –la pareja tiene tres hijos adolescentes– ya ha utilizado todos sus ahorros debido al retraso de las ayudas para vivienda.
“El hecho de que puedo tener un trabajo ayuda a cubrir los gastos del hogar. Sin embargo, no estoy ejerciendo mi carrera y trabajo solo por dinero, como mozo de equipaje y lavaplatos en un hotel, pues la visa de trabajo que me dieron es muy restrictiva”, dice él, que en Brasil era profesor universitario.
Con respecto al aumento de los salarios, el sindicato informó que en 2008 los diplomáticos recibieron un ajuste salarial, pero no los asistentes y oficiales de Cancillería.









