
La impactante revelación del fiscal señala que el piloto de la aeronave de la compañía alemana, con 10 años de experiencia y 6.000 horas de vuelo, salió de la cabina de mando brevemente, pero le fue imposible volver a entrar porque la puerta de acceso a la cabina estaba cerrada. Golpeó con insistencia para hacerse escuchar, primero con tranquilidad y luego con fuerza sin que el segundo al mando, Andreas Lubitz, de 28 años y nacionalidad alemana, respondiera.
El funcionario de la Fiscalía explicó que el copiloto no quiso voluntariamente abrir la puerta y agregó que en la grabación se escucha “su respiración, al menos es una respiración normal”, puntualizó.
La actitud del copiloto revela, aparentemente, “un deseo de destruir el avión”, dijo el fiscal de Marsella.
Destacó que el copiloto estaba conciente hasta el último instante y que los viajeros no se enteraron de nada hasta los últimos minutos. “Los gritos de los pasajeros solo se oyeron en el último momento”, explicó.
El análisis de la caja negra resultó el fiscal deja en claro que el copiloto bloqueado la puerta de entrada a la cabina de mando y desatendió las reiteradas llamadas del comandante para entrar.
Las conjeturas son muchas y tanto la policía francesa como los servicios de inteligencia trabajan en la investigación del hecho y en todo lo que gira en torno a la vida personal del copiloto Andreas Lubitz.










