El presidente José "Pepe" Mujica y los ex presos de Guantánamo

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Uno trata de no meterse donde no le llaman, de no dar opiniones o hacer comentarios acerca de cosas de las cuales supuestamente no está muy enterado, pero resulta que uno vive en el país y por ende, como ciudadano, como contribuyente y participe obligado de las instancias que hacen de éste un gran o un pequeño Estado, debe meterse, debe inmiscuirse, aunque muchas veces desee mirar para otro lado, ya que siempre, desde uno u otro bando, ( porque hoy es el Frente Amplio, pero ayer fueron Blancos y también fueron Colorados; el que esté libre de pecado…), pueblo mediante, se están haciendo macanas, se está metiendo la pata y después, o bien se dan explicaciones chabacanas o bien se emiten comunicados que nadie entiende o en los que nadie cree y con ello se da por salvado el problema, se sacude el polvo de la ropa y quedan pronto para el próximo yerro, así nos cueste millones de dólares o toneladas de prestigio.
Pero el tema no es hablar de la esencia de quienes por diferentes motivos se han encaramado al podio y hoy por hoy dirigen nuestros destinos, sino de una situación puntual que nos aflige, nos tiene preocupados y que por su naturaleza, no es un asunto menor, aunque pretendan hacerlo ver así.
Primero fueron las familias sirias a las que este medio hizo referencia, caricatura mediante y bajo el título, NO SE HAGAN LOS DISTRAIDOS; familias que no terminan de adaptarse, que dejan ver a poco de afincarse, las raíces de su cultura y el sometimiento de sus mujeres a los designios del macho todo poderoso, ahora el tema se encamina hacia los ex presos de Guantánamo, quienes según expresan algunos prestigiosos medios de prensa de nuestro país, no se adaptan, han conformado dos grupos, los sirios por un lado y el palestino y el tunesino por el otro, han rechazado algunas propuestas de trabajo y hasta habrían dejado de estudiar idioma Español.
El colmo del entuerto en que bajo la consigna de país protector o reivindicando derechos humanos, cosa que obviamente casi nadie cree, el país todo se ha involucrado, es que el propio Presidente de la República, más allá de su forma llana, informal y desaliñada de ser y obrar, haya tenido que ir hasta la casa del barrio Palermo para decirle a estos caballeros que se dejaran de joder, que no sean nabos y que arranquen pa las ocho horas, y que además sigan estudiando el idioma del país que los acogió, es el colmo de la desprolijidad y de la falta de criterio.
Salieron como locos después del asado, tambores y vino en el conocido quincho de Varela, a buscar a .los presos que nadie quería, a los presos que una vez fueron malos pero que ahora son buenos, y los trajeron contra viento y marea, desechando, desoyendo, obviando la voz del soberano (léase Parlamento Nacional), y dejaron tranquila a Yulisa Reinoso, quien por fin pudo decirle a Obama, ya coloqué seis, nos quedan…; y Almagro se hizo un par de viajes a EE.UU. para las tratativas, y de paso se trajo algunos recuerdos, digo, y Mujica bancó y se peleó con todo el mundo por traer a los chicos musulmanes, quienes casi sin quererlo, por esos avatares de la vida en que fueron encaminándose, tuvieron errores, y terminaron en las cárceles norteamericanas, y casi sin desearlo odiaron y odian, porque con certeza eso no se les pasará de un día para el otro, todo lo que implica el mundo occidental y a los infieles cristianos, es decir lo que somos, nuestra cultura, por si no lo sabían; pero nosotros debemos amarlos y considerarlos porque son víctimas, jamás victimarios y porque además la palabra del Presidente está firmemente respaldada (eso no es una cosa menor), por la inefable Central Obrera quien ha tomado para sí la guarda y custodia de los chicos de Guantánamo erigiéndose en guías turísticos, caballeros de compañía, intérpretes y portavoces de la paz mundial que con seguridad es el Norte de estos inocentes muchachotes que hoy extrañan a sus familias, se sienten mal y por ello no quieren ir a estudiar o no desean trabajar y necesitan que el Pepe, con su impronta tan particular, les diga que no le rompan los huevos, que no lo dejen pegao y que se pongan media pila pa ir a laburar.
Así estamos, este enredo se irá diluyendo con el tiempo como tantos otros enredos de los que hemos sido testigos; estamos a las puertas del carnaval más largo del mundo, 365 días, días más días menos, así que todo este bochorno de sirios, presos, castigadores de mujeres, musulmanes y terroristas, irá pasando hasta que se acallen las protestas o sean sustituidas por otros eventos que llamen más la atención, mientras tanto, Salú!…