La ONU, la pedofilia y la necesidad de decirle la verdad a la gente

0
1016

La ONU, a través de expertos independientes del Comité de los Derechos del Niño, acusó al Vaticano de tener una débil actitud frente a los casos de abuso a menores por parte de curas pedófilos.
La pedofilia es un mal que necesita combatirse y erradicarse en forma urgente, sea en el ámbito que sea. La protección de los niños ante esta aberrante acción, debe estar asegurada como primera medida.
Por eso, llama la atención que la ONU recién “despierte”, ante hechos que son públicos y notorios desde hace años y tardiamente salga a pedir responsabilidades, en este caso a la iglesia.
El embajador del Vaticano ante la ONU, Silvano Tomasi, aseguró que el informe está influenciado por grupos homosexuales. “ONGs que están interesadas en la homosexualidad, el matrimonio gay y otras cuestiones están presentes con sus opiniones y, de alguna manera, han reforzado una línea ideológica”, dijo a Radio Vaticano el arzobispo.
La ONU no puede alegar desconocimiento sobre el tema ya que en 1993 la Asociación Internacional de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA, por sus siglas en inglés) ingresó a la Organización de Naciones Unidas (ONU) con carácter consultivo. Hasta aquí todo parecía correcto; la entrada de un colectivo de defensa de los derechos de los homosexuales, era un gran logro…pero no, detrás había algo nada conveniente.
La Asociación Internacional de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA) avaló durante cerca de 10 años una política a favor de la pedofilia, acogiendo a grupos como Martijn y la Asociación Norteamericana por el Amor entre Hombres y Niños (NAMBLA).
La relación de ILGA con la promoción de la pedofilia se cortó en 1994, 16 años después de su fundación, luego de que, tras poder ingresar en 1993 a la Organización de Naciones Unidas (ONU) con carácter consultivo, el organismo internacional fue presionado por Estados Unidos para que no admita asociaciones que avalen “el abuso sexual de niños”.
Ese año, el Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que amenazaba con recortar 119 millones de dólares en ayudas a las Naciones Unidas mientras esta no garantice que no provee “ningún estatus oficial, acreditación o reconocimiento a ninguna organización que promueva, condone o busque la legalización de la pedofilia, esto es, el abuso sexual de niños”.
Por ello, en 1994, la ILGA por motivos de interés político, para no quedar fuera de la ONU, expulsó a Martijn, NAMBLA y Project Truth, tres organizaciones que promueven la aceptación legal de la pedofilia.
El miembro de NAMBLA Roy Radow, en protesta por la expulsión de esta asociación, recordó en un comunicado de 1994 que la asociación promotora de la pedofilia fue miembro de la ILGA “por 10 años. Hemos formado parte activa en ILGA más que cualquier otra organización en Estados Unidos” y agregó: “Los delegados de NAMBLA en la ILGA ayudaron a escribir la constitución de la ILGA”, entre las que figuraban “sus posiciones oficiales sobre los derechos sexuales de los jóvenes”, señaló.
La expulsión de NAMBLA del colectivo gay, admitió Radow, fue “un intento cobarde y deshonesto para satisfacer las demandas de la Misión de Estados Unidos ante la ONU”. Radow señaló que ya en 1985, la ILGA adoptó una posición favorable a la pedofilia, exhortando a las organizaciones integrantes del colectivo gay a “ejercer presión en sus gobiernos para abolir la edad de consentimiento legal” para tener relaciones sexuales, dijo Radow.
Con estos antecedentes, la ONU debería dar a conocer quienes son los “expertos consultivos” que integran el panel de asesores que actuó en este caso de la pedofilia en el Comité de los Derechos del Niño.
Incoherencias
La ONU, por ejemplo, nada dice sobre el Tribunal de Apelación de Arnhem, Leeuwarden, en Holanda que en un insólito fallo validó en 2013 la existencia de una asociación de pedófilos (Martijn), que en primera instancia había sido disuelta en 2012, por considerar ahora que no constituye “una amenaza a la desintegración de la sociedad” y eso que la presidenta del Comité de la ONU para los derechos de los niños, Kirsten Sandberg, es una ciudadana holandesa. Esto hace que surjan suspicacias en torno a la imparcialidad del Comité. Por esto, según la resolución del tribunal holandés, allí se acepta esta aberración de la pedofilia, ante el silencio de la ONU.
A su vez el vaticanista de la revista italiana L’Espresso, Sandro Magister, señala que cuatro de los vicepresidentes del Comité son originarios de Arabia Saudita, Bahréin, Etiopía y Sri Lanka, “países que por cierto no brillan por el respeto a los derechos humanos”, apunta Magister.