Papa Francisco, la huella de Juan XXIII

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Algo se mueve dentro de la Iglesia Católica, sus obsoletas y desgastadas estructuras se tambalean, por fin el clamor de los fieles ha sido escuchado. Los católicos acudimos atónitos y esperanzados a un auténtico renacimiento, de momento incipiente, cuyo artífice no es otro que el Papa Francisco, un hombre humilde, honesto, cercano y comprometido con el cambio de una Iglesia a la que le sobra poder, secretismo y prepotencia y le falta humanidad, diálogo y, en definitiva, justicia social.
Hasta se llegada a la Santa Sede, muchas voces se habían alzado contra la corrupción y falsedad que impregnaba todos los rincones de la Iglesia Católica y que causaba, y sigue causando, repulsa principalmente a sus propios fieles. Este mismo año, casi coincidiendo con la llegada del Papa argentino, se ha publicado una novela, Newton, la huella del fin del mundo, en el que su autor, Raúl Vallarino, denuncia en forma de ficción las reformas más necesarias y urgentes que debe acometer el catolicismo en nuestros días. Entre ellas destacan el abuso de poder y la marginación de la mujer dentro de los estamentos eclesiásticos.
Curiosamente, después de leer esta singular novela —muy recomendable—, en la que la figura de Juan XXIII ofrece muchas concomitancias con el Papa Francisco en nuestros días, he podido observar que los mensajes críticos del nuevo pontífice tienen mucha similitud con lo que en ella se denuncia: Siniestros obispos, cuyos intereses personales y desmedida ambición están sembrando el caos y la destrucción en las estructuras de la Iglesia; el secretismo e ilimitado poder de los servicios secretos del Vaticano; el grito de las mujeres por la situación de indefensión de los más vulnerables y por encontrarse excluidas de los órganos de decisión de la Iglesia sólo reservados para hombres… El escritor intuye y esboza lo que luego la realidad corrobora.
Existen muchas similitudes entre el Papa Francisco y Juan XXIII, y un largo camino aún por recorrer. Un camino de vida, justicia y fraternidad, que ya iniciara su antecesor mediante el diálogo y la cercanía a la gente, aunque sus detractores intentaran acallar su voz. Una esperada revolución está renaciendo de nuevo dentro y fuera de los muros del Vaticano. El Papa Francisco, uno de nosotros, está diseñando una Iglesia para todos, invitándonos a hombres y mujeres a construirla entre todos. Algo está cambiando en la Iglesia Católica y, sobre todo, en los corazones de sus fieles: la luz del Papa Francisco empieza a iluminar el camino de la revolución pendiente.

1 Comentario

  1. Es una novela que desvela los entresijos de los servicios de espionaje del Vaticano y la CIA. Abre muchas posibilidades para una segunda parte que me parece imprescindible. Muy bien narrada y que atrapa al lector.

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