Emilio Muñoz Guadix, el asesino de la joven Anabel Segura, ocurrido en 1993, ha quedado en libertad por disposición de la Audiencia de Toledo que ha ordenado hoy su inmediata excarcelación. La joven fue secuestrada 12 de abril de 1993 en la urbanización La Moraleja de Madrid y después fue asesinada y enterrada en una vieja fábrica de ladrillos.
También el violador y asesino, Juan Manuel Valentín Tejero, victimario de la niña Olga Sangrador, de 9 años en 1992, será puesto en libertad por decisión de la Audiencia Provincial de Valladolid. Estaba condenado a 50 años de cárcel.
Gracias a la derogación de la doctrina Parot, por parte del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, tanto terroristas asesinos etarras y violadores se han visto beneficiados en el tiempo de cumplimiento de sus condenas.
Días antes fue liberado el peligroso ‘loco del chándal’, Manuel González González, que sin haberse rehabilitado ha sido excarcelado. El delincuente había agredido a 16 mujeres de 1991 a 1993, a las que atacaba con flechas y navajas.
El violador reincidente Antonio García Carbonell, que cumplía condena de 200 años por agresiones sexuales y robos, solo cumplió 18 años y ya está en libertad. Tampoco estaba rehabilitado y se jactaba de sus delitos.
Otros dos delincuentes, Pedro Luis Gallego Fernández, conocido como “el violador del ascensor”, y Pablo García Ribado, el “violador del portal”, también recuperan la libertad.
Gallego Fernández cumplía condena de 273 años de cárcel por la violación y asesinato de Leticia Lebrato, de 17 años, en Valladolid, y de Marta Obregón, de 19 años, en Burgos; además de otros dieciocho delitos de agresión sexual.
García Ribado condenado en 1996 a un total de 1.721 años de prisión por 74 violaciones, seis agresiones sexuales y diez delitos de robo.









