Lo que faltaba: Maduro y las hijas de Chávez se pelean por la residencia presidencial

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El amor parece haber llegado a su fin y las herederas de Chávez miran con recelo y se enfrentan con Nicolás Maduro. Las hijas del fallecido mandatario se niegan a abandonar los lujos y la residencia presidencial “La Casona” que ya no les corresponde, mientras la mujer de Maduro, Cilia Flores, que ostenta el título de “primera combatiente”, enloquece a su marido para que las desaloje y ellos pasen a vivir en la codiciada finca. Todo un culebrón televisivo.
Según cuentan el diario ABC de España y medios venezolanos, las hijas de Chávez, Rosa Virginia y María Gabriela, se instalaron en La Casona junto a sus respectivas familias cuando su padre era presidente.
La ley ya lo impedía desde que comenzaron a tener sus propios recursos. Sin embargo, ni siquiera el cambio de mando en Venezuela las llevó a mudarse. Desde ese momento, nunca pudo ingresar a La Casona, lo cual despierta ira en la primera dama, Cilia Flores.
Pero el culebrón tiene más capítulos y uno se imagina el infierno que debe estar viviendo Maduro en medio de la disputa entre las tres mujeres.
Cilia Flores, que se casó con Maduro en junio pasado, está cansada de que las hijas del líder bolivariano sigan aprovechando las lujosas instalaciones y los servicios del personal doméstico que es sustentada por las arcas del Estado.
La convivencia con las constantes quejas de su mujer logró que también el actual presidente busque estrategias para que las hijas mimadas de Chávez dejen La Casona.
El diario español ABC cuenta “que Rosa Virginia, la hija mayor del difunto, tiene dos hijos con Jorge Arreaza, yerno de Chávez y designado por Maduro vicepresidente de la República. La relación conyugal parece que ha naufragado. Rosa Virginia se ha separado de Arreaza y lo ha echado de La Casona, según afirmaron fuentes solventes consultadas por ABC. Arreaza negocia alguna Embajada para alejarse del país y de Rosa Virginia. La segunda hija de Chávez, María Gabriela, es tan decidida y pragmática como su hermana mayor. Su cuenta de Twitter @Maby80 lo dice todo. Ha pasado de un romance a otro con la velocidad del rayo y le cuesta dejar la «dolce vita» que ha llevado hasta ahora. No se le conoce ninguna actividad profesional”.
Las hijas del exmandatario no están de acuerdo con los esoterismos de Maduro cuando se refiere a Chávez, eso de que su espíritu se le aparece como un pajarito, no lo consienten.
En definitiva, se anuncian más llantos y confrontaciones en este drama venezolano que tiene como protagonistas a dos damiselas con dos nombres, como corresponde a un verdadero culebrón: Rosa Virginia y María Gabriela.
*Interpretación gráfica: José Luis Rondán