La jueza argentina María Servini de Cubría dictó el pedido de detención y extradición de cuatro ciudadanos españoles como presuntos implicados en torturas y asesinatos del régimen franquista durante la Guerra Civil. Ellos son, el exguardia civil Jesús Muñecas Aguilar, el exescolta de Franco y de la Casa Real Celso Galván Abascal, el excomisario José Ignacio Giralte González y el exinspector José Antonio González Pacheco, alías Billy El Niño.
Los presuntos crimenes de los cuales se les acusa son realmente aberrantes y de ser ciertos, todo el peso de la ley debe caer sobre ellos; de eso no hay duda.
Pero de la misma forma, la Justicia debe mirar los crímenes, torturas y asesinatos perpetrados del otro lado, los del bando republicano que persiguió y acosó a miles de españoles por el solo hecho de no profesar una ideología de izquierdas. Muchos de esas barbaridades están documentadas como las matanzas de Paracuellos.
Las llamadas matanzas de Paracuellos fueron una serie de episodios de asesinatos masivos organizados durante la Batalla de Madrid, en el transcurso de la Guerra Civil Española, y que llevaron a la muerte de varios miles de prisioneros considerados opuestos al bando republicano.
El historiador irlandés Ian Gibson ofreció en la década de 1980 la cifra de 2.400 asesinados, aunque otras fuentes señalan que los muertos alcanzan una cantidad mucho mayor. El mismo Gibson afirma que es clara la responsabilidad del Partido Comunista, cada vez más poderoso en Madrid y fuerza hegemónica en el Consejo de la Dirección General de Seguridad de la Consejería de Orden Público (presidido por Segundo Serrano Poncela), continuador del Comité Provincial de Investigación Pública (la tristemente célebre checa de Bellas Artes y luego de Fomento), dirigido en la sombra por los agentes soviéticos en España.
Un libro revelador

El libro en español se titula, “Un diplomático en el Madrid Rojo”, y fue publicado en el año 1938 en alemán, traducido luego por Carmen Wirth Lenaerts. Son tan solo 94 páginas que desnudan la realidad que se vivía en esos días en España. El funcionario consular logró salvar vidas de personas perseguidas por el bando republicano.
En la introducción de la publicación, Félix Schlayer señala: “Este libro carece de toda intención política, solamente pretende describir los acontecimientos que se produjeron en Madrid, coincidiendo con mi actividad diplomática, desde julio de 1936 hasta julio de 1937.
Por ello, quiero dejar constancia de que los tristísimos hechos que se relatan fueron vividos por mí y, como consecuencia, me produjeron el estado anímico que es de imaginar, en lo subjetivo. No obstante, tengo especial interés en manifestar que mi narración de los acontecimientos refleja fielmente la verdad, sin ninguna concesión, y tal como los presencié y comprobé personalmente”.
El diplomático noruego narra en un capítulo de su libro sobre la entrevista que tuvo con Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”: “Hacia el final de la conversación, le pregunté cómo se imaginaba ella que las dos mitades de España, separadas la una de la otra por un odio tan abismal, pudieran vivir otra vez como sólo un pueblo y soportarse mutuamente. Entonces estalló todo su apasionamiento: “¡Eso es simplemente imposible! ¡No cabe más solución que la de que una mitad de España extermine a la otra!”. No podía, por tanto, quejarse si la parte contraria le había aceptado la receta”, cuenta el autor.
Solo; amparado por una frágil “inmunidad diplomática”, que de poco servía, Félix Schlayer, salvó la vida de muchos españoles, arriesgando a cada instante la suya. Su libro es un relato que hoy, a tantos años, merece leerse.
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