El agua de Borines gana prestigio y se impone a través del tiempo

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Uno de los antiguos envases de Agua de Borines
Uno de los antiguos envases de Agua de Borines
En 1919 el agua de Borines en Asturias, ya era reconocida por sus múltiples facultades curativas y la publicidad de la época resaltaba esas propiedades que provocaban la llegada al balneario de personas interesadas en aliviar sus dolencias.
En una de las tantas publicaciones se anunciaba que el agua de Borines era efectiva para el “tubo digestivo, riñones, diabetes, infecciones gastro intestinales (tifoideas)” y otros males.
El anuncio destacaba todo lo agradable que iban a encontrar los turistas y veraneantes en el hotel y en el tratamiento de nueve días a través de las virtudes del agua y se hacia referencia a la amenidad del lugar, especialmente preparado para tales fines y mencionaba que los precios estaban “al alcance de todas las fortunas”.
Y la calidad del agua de Borines como agua mineral de mesa, pronto salió de Asturias; traspasó fronteras y obtuvo el reconocimiento a nivel nacional e internacional consiguiendo premios y medallas en Madrid en 1898; en Londres en 1910; en Valencia y Barcelona también en 1910; en Buenos Aires en 1911 y en Roma en 1912. La fama estaba justificada.
La hora del recuerdo
Hoy, la persona que atesora cientos de historias del agua de Borines, es un hombre que ha ligado parte de su vida a la empresa; que ama lo que le ha tocado vivir y que ya próximo al retiro, nos cuenta parte de la rica historia de un agua que es orgullo de los asturianos.
Ese hombre es Severino Diego Isla, el encargado de la fábrica y nadie mejor que él para llevarnos de la mano en el siguiente vídeo y contarnos algunos de sus recuerdos.

Próxima entrega lunes 22 de julio: El presente del agua de Borines

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