Aldo Narejos: la sátira sublime que el periodismo calla (Video)

En tiempos donde buena parte del periodismo tradicional matiza, disimula o directamente oculta lo evidente, las composiciones de Narejos dicen las verdades del barquero con la elegancia del que domina la melodía y el lenguaje

0
4
Aldo Narejos, la crítica sublime

Por Paco Tilla – (Desde el Río de la Plata).-

Músico, psicólogo y emprendedor —así se presenta en sus redes sociales—, Aldo Narejos ha logrado algo al alcance de muy pocos: convertir la crítica social y política en una disciplina artística caracterizada por un humor fino, sagaz y de una calidad incontestable. En un panorama mediático saturado de crispación y consignas de brocha gorda, Narejos demuestra que el bisturí de la ironía musical es infinitamente más certero que la bronca de cualquier tertulia.

Sus creaciones no solo entretienen; retratan la realidad con la agudeza de quien conoce bien los pliegues de la mente humana. Imposible no sonreír con personajes tan logrados como “Charito”, a través de la cual desvela ese desarmante e incondicional “amor por Pedro Sánchez”. Sin embargo, es en su reciente “Pedro, vuélveme a contar” donde roza francamente lo sublime, desgranando con virtuosismo musical las razones y contorsiones de quienes sostienen al líder socialista.

Y es que hablar del presidente es hablar de una auténtica criatura de teflón: no importa el escándalo, el volantazo ideológico o la mancha política del día; a Pedrito la grasa le resbala, no se mancha y sale indemne de cada sartén. Un material antiadherente que, dicho sea de paso, bien le valdría al propio Aldo como fuente de inspiración para un próximo temazo.

En tiempos donde buena parte del periodismo tradicional matiza, disimula o directamente oculta lo evidente, las composiciones de Narejos dicen las verdades del barquero con la elegancia del que domina la melodía y el lenguaje. Hoy en día, su calidad artística, su inteligencia y su impecable sentido del ritmo convierten a Aldo Narejos en una razón absolutamente imprescindible para detenerse, subir el volumen y escuchar.