Sola, fané, descangayada, la vi esta madrugada
Salir de un cabaret, flaca, dos cuartos de cogote
Y una percha en el escote bajo la nuez
Chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando
Su desnudez, parecía un gallo desplumao
Mostrando al compadrear el cuero picoteao
Yo que sé cuando no aguanto más
Al verla así rajé, pa’ no llorar
“Esta noche me emborracho” de Enrique Santos Discépolo.-
En la jornada de este jueves 19 de febrero, la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner celebró su cumpleaños número 73. Lo que para su núcleo de cómplices fue un motivo de festejo, para gran parte de la sociedad argentina representó un recordatorio de las cuentas pendientes que la septuagenaria mantiene con la justicia y el patrimonio público.
El saludo desde el balcón
Como ya es costumbre en sus fechas conmemorativas, CFK salió al balcón para saludar a la militancia que se congregó para vitorearla. El escenario resultó, para muchos analistas, una postal del “Síndrome de Estocolmo” colectivo: una multitud aplaudiendo a quien ha sido señalada por la justicia como responsable de un saqueo sistemático a las arcas del Estado.
Pese a las condenas y las pruebas de enriquecimiento ilícito, sus seguidores —descritos por críticos como “masoquistas políticos”— celebraron con cánticos a una figura que personifica la decadencia económica del país.
190 días de mora y deudas sin saldar
Detrás del cotillón y los saludos, la realidad financiera y judicial de la expresidenta es crítica. Según los últimos reportes, Kirchner arrastra un atraso de 190 días en el cumplimiento de obligaciones vinculadas a las devoluciones de fondos exigidas por el Estado.
“No se trata solo de cumplir años, sino de devolver lo que pertenece al pueblo”, señalan desde los sectores de la oposición, enfatizando que la impunidad temporal no borra la deuda ética y material que mantiene con los argentinos.
La ladrona sigue allí, creyendo que aún domina el espectro político pero ya solo la siguen los adoctrinados y serviles.













