CARACAS – En una reciente y controversial entrevista concedida a la cadena estadounidense NBC, la presidenta interina del régimen venezolano, Delcy Rodríguez, alias la Cacatúa, intentó proyectar una imagen de normalidad democrática al asegurar que en Venezuela se celebrarán elecciones “libres y justas”. Sin embargo, sus declaraciones han chocado contra un muro de incredulidad, tanto a nivel interno como internacional, debido a su historial como pieza clave en la arquitectura institucional que sostuvo el fraude electoral de Nicolás Maduro.
Un discurso de contradicciones
Lo que más ha llamado la atención de los analistas es la dualidad del discurso de Rodríguez. Mientras que el oficialismo suele utilizar una retórica antiimperialista para movilizar a sus bases, en esta ocasión la funcionaria suavizó el tono frente a Washington.
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Cooperación inesperada: Al ser consultada sobre la influencia de los Estados Unidos en la política caraqueña, Rodríguez sorprendentemente agradeció el “nivel de cooperación” de la Casa Blanca y subrayó la importancia de “desarrollar trabajo conjunto”.
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La defensa de la cúpula: Pese a este acercamiento diplomático, mantuvo una defensa férrea de Nicolás Maduro y Cilia Flores, calificando al primero como el “presidente legítimo” y desestimando los cargos por conspiración y narcoterrorismo dictados por la justicia estadounidense como infundados.
El peso del pasado: ¿Por qué nadie le cree?
La principal razón del escepticismo radica en que Rodríguez es percibida no como una árbitro neutral, sino como una cómplice necesaria de los eventos electorales previos que han sido tildados de fraudulentos por la comunidad internacional.
Para muchos críticos, la mentira se ha convertido en su principal herramienta de supervivencia política. Resulta paradójico que, por un lado, se postre ante las dinámicas que ordena Washington en busca de alivio de sanciones, mientras por el otro, intenta validar un sistema electoral que ella misma ayudó a blindar contra la verdadera competencia democrática.
Conclusión: ¿Legitimidad o supervivencia?
Las palabras de Rodríguez en NBC parecen ser más un ejercicio de relaciones públicas destinado a ganar tiempo que un compromiso real con la alternancia en el poder. En un país donde la transparencia electoral ha sido sistemáticamente erosionada, las promesas de “libertad y justicia” en las urnas suenan vacías cuando provienen de quienes han hecho de la contradicción su bandera.
Junto a Delcy, la Cacatúa, aparecen personajes siniestros como Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Padrino López y el “asesor” asalariado Rodríguez Zapatero.
Ninguno inspira confianza…













