Crónica de un mandadero con ortografía creativa: Oscar Parrilli el lacayo de Cristina

Por Paco Tilla.- Especialista en letras

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Parrilli a Lula: "Agarrame el cartel que si no Cristina me dice que soy un pelotudo"

Oscar Parrilli no es solo un hombre obsecuente y servil; es una extensión de la voluntad de Cristina Kirchner. Si ella necesita que alguien sostenga el paraguas, ahí está Oscar. Si ella necesita que alguien le traiga un café, ahí está Oscar. Y si ella necesita que alguien viaje a Brasil para incomodar a un Jefe de Estado, Oscar ya tiene la valija lista y el cartelito doblado en el bolsillo del saco.

El “operativo emboscada” en Brasilia

La delegación argentina llegó a la celebración de los 46 años del PT con la sutileza de un elefante en una cristalería. Mientras Lula da Silva intentaba repartir saludos protocolares y sonrisas de estadista, Parrilli acechaba entre las sombras del catering.

En un movimiento digno de un ninja del conurbano, Oscar desenfundó el cartel de “Cristina Libre” y se lo encajó en las manos al brasileño antes de que este pudiera decir “obrigado”. Lula, atrapado por la etiqueta y la mirada de las cámaras, sostuvo un segundo el cartón con la misma alegría con la que uno sostiene un pañal usado, puso cara de “qué compromiso, che” y se evaporó de la escena más rápido que una promesa de campaña.

El posteo de la derrota (gramatical)

Pero la verdadera joya de la corona no fue la foto incómoda, sino el reporte oficial que Oscar decidió compartir con el mundo a través de X. Inflado de orgullo por su “misión cumplida”, Parrilli se sentó frente al teclado y decidió asesinar a la Real Academia Española en vivo y en directo.

“…especialmente por a ver ido a visitarla”.

La frase brilla con luz propia. El “mandadero todo uso” demostró que, aunque sabe viajar miles de kilómetros para cumplir un encargo, no puede recorrer la corta distancia intelectual que separa una preposición y un verbo de ver, del verbo auxiliar haber.

  • A ver: Lo que debió hacer Oscar antes de publicar el tweet (mirar bien lo que escribió).

  • Haber: Lo que debió estudiar en la primaria para no pasar este papelón internacional.

Conclusión: El burro ilustre

No conforme con ser el receptor de los audios más famosos de la política argentina (esos donde su jefa lo saludaba con un cariñoso “soy yo, Cristina, ¡pelotudo!”), ahora Oscar suma un nuevo título nobiliario: Campeón Nacional del Analfabetismo Digital.

Parrilli es, en definitiva, el hombre que confunde la diplomacia con el hostigamiento y la ortografía con un juego de azar. Argentina puede dormir tranquila: sus intereses internacionales están en manos de alguien que no sabe si va a “ver” o si debería “haber” ido a la escuela. Y fue a Brasil acompañado por Felipe Solá, el ex canciller de Albertítere, que un día lo bajaron como ministro de RREE y se enteró que ya no era funcionario diplomático al bajar de un avión donde iba en misión diplomática. Un verdadero 4 de copas.

🎙️ Audio de WhatsApp: “La Jefa” (0:45)

“¡Pero Oscar! ¡Escuchame una cosa, pedazo de animal!

Te mando a Brasil, te pago el viaje en una aerolínea berreta —o lo que sea que vuele ahora—, te doy el cartelito impreso en láser para que no pases vergüenza, ¿y vos vas y me escribís ‘a ver’ con uve corta y separado? ¡Pero más burro no se consigue, Parrilli!

‘A ver’ es lo que tenés que hacer vos con el diccionario antes de tocar un teclado, ¡pedazo de alcornoque! Te dije que le sacaras una foto a Lula, no que asesinaras a la Real Academia Española en mi nombre. Ahora los trolls me están diciendo que mis secretarios no terminaron la primaria.

Borrá eso ya mismo, comprate un cuaderno Rivadavia de caligrafía y ponete a escribir mil veces: ‘Debí haber estudiado’. ¡Haber con H y con B de burro, como vos!

¡Hacelo rápido que ya me está subiendo la presión! ¡Chau!”