El ocaso del relato en Venezuela: los herederos de la sumisión al nuevo amo

La soberanía, que una vez fue el estandarte del proceso, parece haberse canjeado por la validación del mismo "imperio" al que prometieron nunca entregarse. Es un espectáculo de transformismo político donde la dignidad nacional ha sido sacrificada en el altar de la permanencia en el poder y el miedo a terminar como Maduro

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Por Paco Tilla.-

La política venezolana atraviesa una metamorfosis tan cínica como previsible. Tras décadas de una retórica incendiaria contra el “imperialismo yanqui”, el mapa del poder en Caracas ha quedado reducido a un ejercicio de supervivencia personal. Hoy, el timón no lo define la ideología, sino el pragmatismo de los hermanos Rodríguez, quienes han asumido la regencia de un país en liquidación.

El binomio del control

Delcy “Cacatúa” Rodríguez, desde una presidencia encargada que actúa como muro de contención, y Jorge Rodríguez, manejando los hilos de la Asamblea Nacional, personifican hoy el rostro de la claudicación. Resulta paradójico que quienes juraron combatir hasta el último aliento contra la influencia de Washington, sean ahora los arquitectos de una política de servilismo y postración.

La soberanía, que una vez fue el estandarte del proceso, parece haberse canjeado por la validación del mismo “imperio” al que prometieron nunca entregarse. Es un espectáculo de transformismo político donde la dignidad nacional ha sido sacrificada en el altar de la permanencia en el poder y el miedo a terminar como Maduro.

La hora de los miserables

Pero los hermanos Rodríguez no están solos en esta retirada moral. El cuadro de la capitulación se completa con figuras que antes proyectaban una imagen de intransigencia absoluta:

  • Diosdado Cabello: El otrora hombre fuerte y “mazo” del chavismo, hoy parece haber cambiado el ataque por el repliegue. Su actitud actual sugiere un esfuerzo desesperado por evitar el destino de Nicolás Maduro, priorizando su libertad personal sobre el proyecto político que decía defender.

  • Vladimir Padrino López: El Ministro de Defensa, quien durante años aseguró que las fuerzas armadas jamás se rendirían ante presiones externas, ofrece hoy una imagen desdibujada. Su papel ha pasado de la resistencia a la subordinación tácita ante los intereses que ahora dictan el ritmo del país.

Una capitulación anunciada

Estamos ante el fin de una era retórica. El discurso de la “resistencia heroica” ha sido reemplazado por el triste papel del servil al amo. No hay mayor derrota que la de aquel que termina arrodillado ante el adversario que usó como excusa para todos sus fracasos.

Venezuela observa cómo sus líderes, lejos de la gloria que prometieron, se acomodan en las sombras de la negociación externa, demostrando que, al final, el poder era el único dios al que realmente servían.

Sin embargo hay acólitos del dictador que piden su regreso, aún sabiendo que robó descaradamente las elecciones, encarceló y ordenó torturar a cientos de inocentes y se enriqueció con el dinero del pueblo.