Por Paco Tilla.-
La ciudad de Montevideo fue testigo esta semana de un contraste absoluto: por un lado, la voluntad constructiva de los ciudadanos; por otro, el desprecio sistemático de quienes parecen regodearse en la degradación urbana. El colectivo “Montevideo más limpia” debió intervenir nuevamente la fachada de la Facultad de Derecho (Udelar) luego de que su trabajo fuera saboteado en tiempo récord.
El vandalismo como patología social
El pasado sábado 17 de enero, una impresionante movilización de 200 voluntarios transformó el gris del vandalismo en paredes limpias y renovadas. Sin embargo, la decencia duró apenas 96 horas. Cuatro días después, los “adoradores de la suciedad” regresaron para estampar su rastro, demostrando una total ausencia de respeto por el espacio que pertenece a todos.
Esta conducta ha despertado un duro diagnóstico social entre los vecinos. No se trata solo de grafiti; parece ser una necesidad patológica de vivir entre la mugre. El comportamiento de estos personajes, que atacan la limpieza apenas se concreta, recuerda al Síndrome de Diógenes: una acumulación compulsiva de suciedad y un aislamiento de las normas básicas de convivencia. Es difícil imaginar que quienes ensucian así el entorno público mantengan un estándar diferente en sus propios hogares.
Pero parece que el grafitero ensuciador dejó su firma
Responder con hechos ante la desidia
A pesar del ataque, el colectivo no dio el brazo a torcer. Este miércoles, los voluntarios volvieron a la carga con pinceles y rodillos, enviando un mensaje claro a los vándalos: la persistencia del ciudadano responsable es mayor que la del que solo sabe destruir.
“Lejos de desalentarnos, este hecho refuerza el sentido de la acción: cuando la ciudadanía se compromete, responde con hechos y con rapidez”, sentenció el colectivo.
La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo más la ciudad permitirá que una minoría, que parece padecer un rechazo crónico a la higiene y al orden, siga imponiendo su estética de abandono sobre el esfuerzo de cientos de personas que solo buscan devolverle la dignidad a Montevideo.
¡Montevideo, se puede! #MontevideoMasLinda pic.twitter.com/A64dWIcjAz
— Sebastián Angiolini (@SebaAngok) January 20, 2026











