Firma del acuerdo entre el Mercosur y la UE: los caprichos de Lula da Silva donde la edad le juega una mala pasada

Con más de 80 años, Lula enfrenta las limitaciones propias de la edad. En lugar de aportar la serenidad y sabiduría que se espera de un estadista veterano, no irá a la firma del acuerdo entre Mercosur y la UE y su comportamiento se percibe como caprichoso y errático. La biología le juega una mala pasada: la edad avanzada lo expone a decisiones más emocionales que estratégicas, debilitando la credibilidad de Brasil en el escenario internacional

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La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, durante una reunión con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en el Palacio de Itamaraty antes de la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Foto: Tânia Rêgo/Agência Brasil

Por Raúl Vallarino.-

La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en Asunción este sábado 17 de enero debía ser un momento de unidad y celebración. Tras 25 años de negociaciones, los cuatro países sudamericanos lograban cerrar un pacto con uno de los bloques más poderosos del mundo. Sin embargo, la ausencia anunciada del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva deja una imagen incompleta y debilitada. La silla vacía de Brasil se convierte en el símbolo de la fractura interna del Mercosur.

La política internacional se construye tanto con palabras como con gestos. La foto de los presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay junto a Ursula von der Leyen debía ser la postal de la integración, pero Lula no lo quiso.

Excusas que no convencen

La explicación oficial de que las invitaciones llegaron tarde y que la agenda presidencial ya estaba comprometida resulta insuficiente. Un líder con vocación de estadista sabe que hay ocasiones que no admiten excusas logísticas. La firma del acuerdo Mercosur–UE era una de ellas. La ausencia de Lula no puede justificarse ni por cuestiones de calendario ni por tensiones bilaterales con Argentina.

La biología y el desgaste del liderazgo

Con más de 80 años, Lula enfrenta las limitaciones propias de la edad. En lugar de aportar la serenidad y sabiduría que se espera de un estadista veterano, su comportamiento se percibe como caprichoso y errático. La biología le juega una mala pasada: la edad avanzada lo expone a decisiones más emocionales que estratégicas, debilitando la credibilidad de Brasil en el escenario internacional.

Milei y los conflictos mal ubicados

Las diferencias con el presidente argentino Javier Milei son evidentes. Pero el escenario de la firma del acuerdo Mercosur–UE no era el ámbito para trasladar disputas personales. Al ausentarse, Lula convirtió un acto de integración en un campo de batalla simbólico. El resultado fue un mensaje equivocado: Brasil aparece como un socio poco confiable, dispuesto a anteponer sus conflictos internos a los compromisos regionales.

Una oportunidad perdida para Brasil

La ausencia de Lula significó una oportunidad perdida. Brasil podría haber reafirmado su liderazgo regional y fortalecido su posición frente a la Unión Europea. En cambio, quedó marginado de la foto histórica y debilitó la narrativa de unidad que el Mercosur necesitaba mostrar. El gesto, lejos de ser interpretado como firmeza política, se lee como un error estratégico que resta credibilidad al bloque y a la diplomacia brasileña.

Conclusión

La ausencia de Lula en la firma del acuerdo Mercosur–UE no se justifica de ninguna manera. Es un error político que debilita al bloque, expone las tensiones internas y proyecta la imagen de un liderazgo desgastado. La silla vacía de Brasil en Asunción será recordada como un símbolo de división en el momento en que más se necesitaba unidad.