Exclusivo| Cuando ya nadie te nombre: la soledad de Cristina Kirchner en San José 1111 (Video y fotos)

Esa soledad no es solo física, sino política. El abandono de sus fieles y la discreción de un entorno que antes era un desfile de dirigentes hoy se traduce en una custodia mínima. Cuatro o cinco policías de civil vigilan las entradas y salidas, mientras los transeúntes pasan de largo sin siquiera alzar la mirada hacia el balcón que alguna vez fue el centro de la atención nacional

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Ya nadie acompaña a CFK en su prisión de privilegio en el lujoso piso de San José 1111 - Foto ICN Diario

El paisaje urbano de la calle San José al 1111, en el barrio porteño de Constitución, ha mutado de forma drástica. Lo que meses atrás era el epicentro de una ebullición política incesante, hoy es el retrato de un silencio sepulcral. Allí, donde las multitudes solían congregarse para vitorear a Cristina Fernández de Kirchner, hoy solo queda el eco de un pasado que parece desvanecerse.

La realidad de la expresidenta, actualmente bajo prisión domiciliaria tras la sentencia por la causa de corrupción “Vialidad”, se define por una palabra que sus seguidores nunca creyeron posible: olvido.

Un balcón sin protagonista

Los cinco frente al edificio CFK que no quieren ser fotografiados. ¿Tienen vergüenza? – Fotos ICN Diario

Ya no hay cánticos, ni banderas, ni el estruendo de los bombos que sacudía las paredes del edificio. Según registros recientes del equipo de ICN, la movilización popular se ha reducido a su mínima expresión. Apenas cinco jóvenes fieles permanecen sentados frente al edificio, una guardia testimonial que resalta aún más el vacío de la vereda.

El rostro tras los cristales

Imagen: ICN Diario

Desde el interior, la escena es distinta. CFK, la “convicta” —como la definen sus detractores tras el fallo judicial—, ya no sale al balcón a recoger el amor de sus acólitos, porque no están.

Ahora, se limita a observar la calle a través de los cristales de su amplio ventanal. Es una mirada protegida y distante, una barrera de vidrio que simboliza su desconexión con una calle que antes le pertenecía.

“Has quedado sola”: El eco de Los Iracundos

Resulta inevitable que la lírica popular se cuele en la crónica política. Como si fuera una profecía de Los Iracundos, los versos de “Y hoy lloras por mí” parecen musicalizar sus tardes en San José:

“Y hoy lloras por mí, porque has quedado sola; la vida es así porque has quedado sola”.

Esa soledad no es solo física, sino política. El abandono de sus fieles y la discreción de un entorno que antes era un desfile de dirigentes hoy se traduce en una custodia mínima. Cuatro o cinco policías de civil vigilan las entradas y salidas, mientras los transeúntes pasan de largo sin siquiera alzar la mirada hacia el balcón que alguna vez fue el centro de la atención nacional.

El retorno de la paz a Constitución

Para los vecinos de la zona, el ocaso del fervor kirchnerista ha traído un alivio esperado. Durante meses el barrio tuvo que convivir con el asedio de las manifestaciones, los gritos y, en ocasiones, la prepotencia de los grupos más radicalizados.

Hoy, la tranquilidad ha vuelto a Constitución. Los residentes celebran la posibilidad de caminar por sus calles sin vallas ni disturbios. La figura de la presidiaria, recluida en la intimidad de su departamento, ha dejado de ser el sol alrededor del cual giraba la zona para convertirse en una presencia silenciosa, casi invisible para quienes simplemente buscan vivir en paz.