Chile reduce la pobreza en todas sus dimensiones con nueva metodología más exigente, según Casen 2024

La actualización en la medición impulsada por el Gobierno permite reflejar con mayor precisión la realidad social del país y confirma una tendencia sostenida a la baja en la pobreza por ingresos multidimensional y severa

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Santiago de Chile

El Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile presentó los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2024, los primeros en incorporar una nueva metodología para la medición de la pobreza, más exigente y actualizada, diseñada para reflejar de mejor manera los cambios sociales y económicos que ha experimentado el país austral durante la última década.

La actualización metodológica, impulsada por el Gobierno del Presidente Gabriel Boric y elaborada a partir de las recomendaciones de la Comisión Asesora Presidencial para la Actualización de la Medición de la Pobreza, permite construir una serie comparable hacia atrás. Al analizar los resultados en el tiempo bajo un mismo estándar, se constata una disminución sostenida tanto de la pobreza por ingresos como de la pobreza multidimensional y la pobreza severa.

En materia de pobreza por ingresos, la nueva metodología —que eleva el umbral de exigencia— sitúa esta tasa en 17,3% en 2024, lo que representa una disminución de 3,2 puntos porcentuales respecto de la medición anterior comparable. Al aplicar este mismo estándar a años previos, se observa una trayectoria descendente: 22,5% en 2017, 28,3% en 2020 y 20,5% en 2022.

A modo de referencia, si se hubiese mantenido la metodología anterior, la pobreza por ingresos también habría mostrado una baja, alcanzando un 4,9% en 2024, por debajo del 6,5% registrado en 2022, del 10,7% en 2020 y del 8,5% en 2017.

En cuanto a la pobreza extrema, la nueva medición fija la tasa en 6,9% para 2024. Aplicada retroactivamente, la estimación también evidencia una disminución progresiva, desde 9,2% en 2017 y 14,3% en 2020, hasta 8,5% en 2022.

Entre los principales ajustes metodológicos en pobreza por ingresos se encuentra la eliminación del alquiler imputado del cálculo de los ingresos, la aplicación de líneas diferenciadas para hogares arrendatarios y no arrendatarios, la incorporación de una canasta básica de alimentos saludable —con una reducción del 50% de productos ultraprocesados— y el uso de la IX Encuesta de Presupuestos Familiares (2021-2022) como base para definir las nuevas líneas de pobreza.

La ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, destacó que “hoy Chile es menos pobre que hace cuatro años. La pobreza disminuyó en todas sus dimensiones y casi 600 mil personas dejaron atrás esa condición, incluso con estándares más exigentes de medición. Esto refleja una gestión seria, políticas públicas responsables y una agenda que puso al centro la seguridad económica, social y pública, demostrando que el crecimiento solo tiene sentido cuando se traduce en bienestar real para las personas”.

Por su parte, la subsecretaria de Evaluación Social, Paula Poblete, subrayó que “el estándar de vida de las y los chilenos cambió, y el Estado debe estar a la altura. Por eso actualizamos la medición de la pobreza y elevamos el estándar, incorporando dimensiones como los cuidados, la conectividad digital y una canasta básica saludable, para que las políticas públicas respondan a cómo viven hoy las familias”.

En pobreza multidimensional, los resultados de la Casen 2024 también muestran una tendencia a la baja. Con la nueva metodología, la tasa alcanza al 17,7% de la población, mientras que para 2022 habría sido de 20%. La medición mantiene cinco dimensiones, amplía los indicadores de 15 a 20 con igual ponderación y fija el umbral de carencias en 25%. Además, incorpora nuevos indicadores asociados a cuidados, aprendizaje escolar y conectividad digital, y eleva la exigencia de los indicadores existentes.

Respecto de la pobreza severa —definida como la condición en que un hogar enfrenta simultáneamente pobreza por ingresos y pobreza multidimensional—, los resultados muestran una disminución desde 7,8% en 2022 a 6,1% en 2024.

Finalmente, en materia de desigualdad de ingresos, al considerar el ingreso monetario —ingresos autónomos más transferencias monetarias del Estado—, el coeficiente de Gini alcanza un valor de 0,46, lo que refleja una reducción de la desigualdad en comparación con 2017.