Maduro pierde otro aliado: el impacto de la derrota de Gonsalves en San Vicente y las Granadinas

Ralph Gonsalves, el derrotado primer ministro durante más de dos décadas, fue uno de los aliados más sólidos del chavismo en el Caribe

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Maduro con el ahora exprimer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves @PresidencialVen

La reciente victoria opositora en San Vicente y las Granadinas no es solo un cambio político en una pequeña nación caribeña: es un golpe estratégico para Nicolás Maduro.

Ralph Gonsalves, primer ministro durante más de dos décadas, fue uno de los aliados más sólidos del chavismo en el Caribe. Su respaldo a Caracas en foros internacionales, su papel en PetroCaribe y su mediación en asuntos sensibles como el caso Álex Saab, el testaferro del régimen, lo convertían en un socio clave para la diplomacia venezolana.

Con la llegada al poder del Nuevo Partido Democrático (NDP), liderado por Godwin Friday, se abre un escenario incierto para Maduro. Friday ha prometido gobernanza pragmática y modernización, alejándose de compromisos ideológicos que caracterizaron la era Gonsalves. Esto implica que Venezuela pierde influencia en un espacio donde buscaba contrapesar el aislamiento impuesto por sanciones internacionales.

Consecuencias inmediatas para Maduro

  1. Retroceso en PetroCaribe
    San Vicente era beneficiario de acuerdos energéticos que permitían a Caracas proyectar poder blando en la región. La condonación de deuda y el suministro de petróleo subsidiado fortalecían la relación bilateral. Con el cambio de gobierno, estos beneficios podrían ser revisados, debilitando la capacidad de Maduro para usar el petróleo como herramienta diplomática.
  2. Menor respaldo en organismos regionales
    Gonsalves defendió a Maduro en espacios como CELAC y la ONU, incluso en momentos de máxima presión internacional. La nueva administración podría adoptar posiciones más neutrales o alineadas con democracias caribeñas que cuestionan la legitimidad del régimen venezolano.
  3. Aislamiento geopolítico creciente
    La pérdida de un aliado estratégico coincide con el fortalecimiento de la presencia estadounidense en el Caribe, especialmente en operaciones antidrogas que apuntan a redes vinculadas a Venezuela. Esto reduce el margen de maniobra de Maduro y aumenta su vulnerabilidad diplomática.

Un patrón preocupante

Este episodio no es aislado: refleja la erosión de alianzas construidas sobre afinidades ideológicas y beneficios económicos. Con Cuba como único socio firme, el chavismo enfrenta un Caribe menos receptivo a su narrativa y más orientado hacia pragmatismo y cooperación con potencias como EE.UU. y China.

En síntesis, la derrota de Gonsalves significa para Maduro la pérdida de un pilar en su estrategia regional. El chavismo queda más solo, con menos capacidad para influir en decisiones multilaterales y más expuesto a presiones externas. Para un régimen que depende de aliados para resistir sanciones y legitimar su posición, este cambio es un recordatorio de que la geopolítica también se decide en las urnas.

Las lágrimas de Caracas en un comunicado