Caso Bolsonaro: ¿Qué pasaría si la Justicia argentina le prohibiera a CFK utilizar las redes sociales, tener contacto con sus hijos y recibir visitas?

Una clara diferencia entre dos Justicias; una democrática -la Argentina- y otra - la de Brasil- politizada al servicio del gobierno de Lula da Silva

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Cristina Kirchner en la fastuosa prisión de lujo, recibió a Lula sin restricciones - Foto: CFK

La Justicia “progresista” de Brasil le prohibió al expresidente Jair Bolsonaro, utilizar las redes sociales, tener contacto con su hijo Eduardo y le impone no reunirse con diplomáticos extranjeros, mientras que los magistrados aseguran que en el país norteño, “la libertad de expresión está garantizada”.

Los jueces del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, Cristiano Zanin y Flávio Dino, que no ocultan su cercanía con Lula da Silva, demostrando que la independencia de poderes no existe en Brasil, prepararon las acusaciones contra Bolsonaro.

Zanin es el abogado personal de Lula; Dino es militante del Partido Comunista y ambos fueron digitados en sus cargos en el TSF directamente por el presidente izquierdista y Moraes, es señalado como el “brazo ejecutor” de Lula.

El doble discurso de Lula da Silva y el caso de Cristina Kirchner

El presidente de Brasil, que habla del respeto a la democracia aunque no la practica, no tuvo inconvenientes para poder visitar a su amiga Cristina Kirchner en prisión domiciliaria en Buenos Aires, ahora justifica que a Bolsonaro se le prohíba tener contacto con su familia, que se le impida el uso de redes sociales y que no tenga contacto con políticos y diplomáticos extranjeros. Asegura que en su país “existe la independencia de poderes”

El TSF de Brasil se ha convertido en un partido político

Mientras que en Argentina, la presidiaria CFK  tiene los beneficios que le otorga la Justicia, escribir en redes sociales, hablar en actos partidarios con mensajes en audios sin censura, salir a saludar a sus acólitos desde el balcón y recibir a sus hijos sin limitaciones, todo lo contrario ocurre con Supremo Tribunal Federal (STF), que según analistas demuestra su intolerancia y prepotencia, ordenando medidas contra Bolsonaro que si fueran aplicadas en Argentina a la reclusa Cristina, generarían el rechazo y las críticas feroces del kirchnerismo.

Una clara diferencia entre dos Justicias; una democrática -la Argentina- y otra – la de Brasil- politizada al servicio del gobierno de Lula da Silva.