Por Facundo Ordeig.-
Hartazgo, tristeza, malestar; éstas son las principales palabras con las que los ciudadanos argentinos describen la situación de su país de acuerdo al estudio más reciente de la consultora Opinaia, pero esto es comprensible cuando la Universidad Di Tella señala que la pobreza ha alcanzado a un 43% de la sociedad, la tasa más alta desde el 2004 con la presidencia de Néstor Kirchner pero junto al aumento del costo de vida, la devaluación de la moneda, las restricciones monetarias y la pérdida de oportunidades laborales también debemos considerar que en materia de seguridad ciudadana tanto al influencia como el impacto del crimen organizado continúan en aumento al igual que sucede con los casos de abuso sexual, de agresión y robo, encontrándonos incluso con que la Corte Suprema de Justicia señala un aumento del 17% de los menores que delinquen, lo que puede explicarse en la suba del consumo de estupefacientes que se ha dado en conjunto con que, de acuerdo a UNICEF, un 66% de los niños, niñas y adolescentes no ven garantizados sus derechos fundamentales, dos factores psicosociales que contribuyen a que esto suceda.
Mientras tanto, los principales líderes políticos parecen más concentrados en su carrera por la Casa Rosada que en gobernar por el bienestar de sus ciudadanos, produciéndose así un choque entre intereses en el que se encuentra la razón de la baja participación electoral que preocupa tanto al oficialismo como a la oposición, aunque no siendo suficientes como para alejarlos del marketing político, menos aún para acercarlos a la realidad; quizás el mejor ejemplo sean las declaraciones del Presidente Alberto Fernández acerca de la calidad del agua en Montevideo mientras que en su país se estima que cerca de ocho millones de personas no cuentan con acceso a agua potable, por lo que su ofrecimiento de enviar 300 toneladas de agua a la capital de nuestro país junto a una unidad potabilizadora móvil puede parecer – a mi entender – un insulto a su propio pueblo, insulto que, tristemente, fue respaldado por la Intendente Carolina Cosse.
Y en este sentido uno también puede pensar en las declaraciones de Gabriela Cerruti, la portavoz de la Presidencia de la Nación, quien indicó que la Argentina no se encuentra en crisis al asegurar que no existe el hambre, olvidándose no sólo de los casos de desnutrición aguda dentro de las comunidades aborígenes del Norte del país sino también de los más de cinco millones de niños, niñas y adolescentes que no alcanzan a completar una alimentación saludable o sufren las consecuencias de la falta de alimentos; y no niego que ante un momento crítico es necesario que desde la comunicación política e institucional no se alarme a la ciudadanía por los riesgos o consecuencias que esto puede implicar, pero negar la realidad no puede ser considerado como una equivocación de su parte sino como parte de aquella vieja estrategia de repetir mil veces una mentira hasta que la misma se convierta en una verdad, quedando en manos del gran pueblo argentino determinar si eso sucederá.
Esta estrategia parece ser también a la que suscribe Sergio Massa, Ministro de Economía y candidato por el kirchnerismo quien es consciente que la actual calidad de vida tendrá un duro impacto en su campaña, la cual, parecería estar centrada en recuperar a los desencantados con el gobierno que integra, cosa que si bien es un desafío, no es un imposible teniendo en cuenta el respaldo popular que recoge Cristina Fernández de Kirchner pese a ser responsable de lo que sucede y de haber sido sentenciada por la Justicia mientras sigue coleccionando denuncias, al igual que su candidato, donde entre las acusaciones os encontramos con la realizada por Christian Sanz, ex corresponsal de CNN y director de Mendoza Today quien en 2012 radicó la denuncia que permitió condenar al Vicepresidente Amado Boudou por enriquecimiento ilícito pero ¿en qué consiste la denuncia del colega?
El escrito presentado, al cual pude acceder, se basa en la presunta compra por entre ocho a diez millones de dólares en efectivo del Haras La Vanguardia Polo Club que el Ministro Massa habría realizado mediante testaferros a su vez vinculados a la empresa pública Agua y Saneamientos Argentinos, presidida por su esposa, Malena Galmarini, lo que en caso de comprobarse se enmarcaría dentro de las figuras de enriquecimiento ilícito, de asociación ilícita e incluso de lavado de activos; actividad que entre sus consecuencias nos encontramos con la desestabilización de los precios y el aumento de la inflación, curiosamente, dos de los principales desafíos a los que se enfrenta su administración, no siendo necesario decir más al respecto.
Hasta la próxima, donde me referiré a la oposición.













