Hay un virus peligroso

0
180

Javier García
La última excusa escuchada esta semana de parte de las autoridades de ASSE sobre el desastre de la salud pública es que la aparición de un virus invernal superó todas la previsiones y por eso no hay camas, desbordan los hospitales y todos es caótico. Ese virus famoso es más viejo que el agujero del mate y no hay manual básico de medicina que no hable de él y de las infecciones que produce en invierno, desde que se inventó el invierno. El problema no es el virus sino la pésima gestión de ASSE y la imprevisión para enfrentar una demanda creciente en los meses fríos. Acá no hay un problema de presupuesto sino de gestión. Las autoridades de la salud pública, ministro y presidenta de ASSE, no han pasado de hacer anuncios genéricos y de lavarse las manos sin liderar en el mejor momento para hacerlo un cambio profundo en la calidad de los servicios que se prestan.
El presupuesto de ASSE se multiplicó por cuatro en los últimos 15 años, se atienden 400.000 uruguayos menos en los hospitales, básicamente niños y jóvenes, y sin embrago no pudieron solucionar problemas que hacen a brindar atención médica en forma digna. Las cosas que están pasando hoy no sucedieron cuando con mucho menos recursos se atendía bien y se construía y equipaba hospitales y policlínicas.
El presidente Mujica anunciaba a fin de año un plan de salud rural para poblaciones muy pequeñas del Uruguay profundo donde no llega el médico, sin embargo su gobierno aún no pudo garantizar que, por ejemplo, en la capital del segundo departamento más poblado, Canelones, haya un anestesista en el Hospital para atender una emergencia ningún día a la semana. El jefe del block quirúrgico denunció la muerte de dos personas por no tener una cama de CTI y un anestesista, a 50 km de Montevideo. Y eso no tiene nada que ver con un virus sino con desidia, imprevisión y desastrosa gestión. En el resto del país es similar. Que el Hospital Pereira Rossell cierre la mitad de sus camas de CTI no es por un virus. Cuando se atendían allí muchos más niños que ahora no existía esta crisis. No es por falta de dinero, mientras se cierran camas en hospitales públicos ASSE paga millones de pesos para contratar CTI y estudios en el sector privado. Es insostenible tener salas cerradas y terminar pagando millonadas a mutualistas o trasladando pacientes graves en carreteras cientos de kilómetros en busca de un lugar para internar. Todo esto con el mejor presupuesto que se conozca. ¿A quién echarle las culpas? Al neoliberalismo, a la oposición, a los medios, ¿a quién?
Baja la pobreza y la indigencia y aumenta la mortalidad infantil y el MSP dice que no importa. ¿Cómo se entiende?
El amiguismo político y la cuota de poder en el oficialismo es la norma en salud pública. La reforma de la salud lo único que buscó fue recaudar. Olesker hablaba de la maravilla que sería la “mutualista ASSE” a la cual irían corriendo a atenderse. ¿Venegas que hace un año que dijo que se atendería ahí, ya lo hace? ¿Recomendaría a un hijo o a un nieto hacerlo?
La hipocresía es hablar de los pobres y ser progresistas de papel, cuando en privado se atienden como ricos y acceden a todo lo que le niegan a la salud pública, por incapacidad.
Por favor no hablen más de los pobres, no necesitan que hablen de ellos sino que los atiendan con dignidad. En la salud pública el problema no es por un virus, sino por algunos seres humanos.
El País Digital