Misterio: Lugo podría haber frenado el juicio político y no lo hizo

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El ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo, mantuvo una actitud inexplicablemente pasiva ante la grave situación que se iba gestando a su alrededor a raíz de varias actitudes que asumió y que fueron alejando de su entorno a la casi totalidad de sus aliados políticos.
El diario asunceño Última Hora señaló que “Fernando Lugo empezó confiado su última semana de gobierno, pese a que desde el inicio varios miembros de su entorno le alertaron del juicio político en su contra”, y agrega que “para el expresidente (Lugo), el nombramiento de Rubén Candia Amarilla como ministro del Interior era el vértice de una estrategia que pretendía lograr un reaseguro contra un eventual juicio político, debido a la vinculación política de su ministro con la presidenta del Partido Colorado, Lilian Samaniego”.
Pero Lugo no hablaba con quien tenía que hablar, su principal aliado político, Blas Llano, presidente del PLRA que con su alianza le llevó al poder en 2008.
El jueves 14 de junio, un día antes de que se registrara la masacre de Curuguaty, Lugo le dijo a uno de sus colaboradores que no iba a hablar con Blas Llano, según informa el periódico paraguayo y subraya que “La relación entre el presidente de los liberales (Llano) y Lugo atravesaba su peor momento y la incomunicación entre ambos venía de varias semanas”.
Luego de la masacre de Curuguaty, Lugo creía que los efectos de la matanza se iban a ir diluyendo y ese fue su grave error.
El ex presidente no escuchaba los consejos de sus allegados que le insistían en que hablara con Blas Llano y le advertían el malestar del PLRA y de sectores de izquierda por el nombramiento de Candia Amarilla como ministro del Interior. Sus asesores le aconsejaron que cambiara a este ministro y al comandante de policía.
La única respuesta de Lugo, ante la inminencia del juicio político en su contra fue: “que hagan”.
Por todo esto son varias las conjeturas que se tejen alrededor de la pasividad de Fernando Lugo para defenderse.
La popularidad del exmandatario estaba muy baja, le quedaba un año de gobierno, sin posibilidad constitucional de reelección, el ostracismo era el camino por el que debería transitar en el futuro.
El juicio político, le llevó de nuevo al pináculo de la fama y su destitución posibilitó que el Mercosur, suspendiendo a Paraguay, obviara la negativa del parlamento paraguayo que votaba en contra la incorporación de Venezuela al bloque del Mercado Común del Sur.
Son muchos los misterios que exigen ser desvelados.
Jorge Delgado
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