
Andrew Poyárkov, profesor de biología, dijo que se ve a diario a varios perros sin amo viajar en vagones del metro de Moscú.
Los perros se trasladan desde la periferia hacia el centro donde es más fácil conseguir comida. Llegan en la mañana y regresan por la noche para ir a dormir en el distrito al que pertenecen.
“Esperan el tren y suben a bordo. Parecen también haber aprendido la parada exacta en la que descienden, dijo el estudioso.
El Dr Poyárkov también ha notado que los perros callejeros esperan junto a los ciudadanos la luz verde, para cruzar la calle antes de embarcar en los vagones.
En Moscú nadie se alarma que estos animalitos indefensos viajen en los trenes, enhorabuena por la tolerancia.
Fuentes: L’Arresto del Carlino y Rupor.org









