
En la carta de salutación al Sumo Pontífice los Obispos expresan:
“El Episcopado y toda la Iglesia en Venezuela le agradecen su manifiesta preocupación por el destino democrático de nuestra nación y el prolongado y creciente sufrimiento a que ella está sometida. Hoy en Venezuela ya no hay propiamente un conflicto ideológico entre derechas e izquierdas o entre “patriotas” y “escuálidos”- todo esto pasó a un segundo o tercer plano- sino una lucha entre un Gobierno devenido en dictadura, autorreferencial que sólo sirve para sus propios intereses y todo un pueblo que clama libertad y busca afanosamente, a riesgo de las vidas de los más jóvenes, pan, medicamentos, seguridad, trabajo y elecciones justas, libertades plenas y poderes públicos autónomos, que pongan en primer lugar el bien común y la paz social.
Las trabas del gobierno chavista impide la llegada de ayuda
En otra parte del documento, los Obispos refieren a las imposiciones del régimen para recibir ayuda para los más necesitados:
“La Conferencia Episcopal se ha dirigido repetidas veces al Gobierno y hace apenas dos semanas se ha reunido e intercambiado con sus representantes más calificados algunas propuestas sobre la ayuda humanitaria. La esperanza de que Caritas Venezolana, a más de la amplia labor que realiza ordinariamente, pudiera servir de instrumento para que al menos las medicinas lleguen a tiempo y sin exclusiones a todos los ciudadanos, no se ha perdido; pero las condiciones que establecen los ministerios y otros organismos encargados de la salud y nutrición son tales y tantas que el camino se hace cuesta arriba y está sembrado de obstáculos”.
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El Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Mons. Diego Padrón, dijo luego de la reunión, que el Papa Francisco se encuentra “realmente conmovido por la situación”. “nos ha dicho que está apoyando todo lo que hace la Conferencia Episcopal” y “todo lo que haya que hacer para ayudar al pueblo venezolano”.
Los Obispos entregaron al Papa un documento con las cifras de la crisis humanitaria y los nombres de las personas fallecidas durante las protestas. “Es una situación inusitada y alarmante, con el grave problema de que la represión es cada día más brutal”, dijo Mons. Padrón a los medios de prensa.












