La Comisión Gestora del PSOE ha aprobado ayer una propuesta para la conformación y estructura de los grupos parlamentarios en Congreso y Senado que, según ha explicado su portavoz, Mario Jiménez, se ha hecho respondiendo a dos criterios: “la capacidad de los compañeros y compañeras que asumen esa responsabilidad, y también la confianza”.
Diputadas allegadas al intolerante exsecretario general del PSOE, Pedro Sánchez, Meritxell Batet, Adriana Lastra, Susana Sumelzo, Luisa Carcedo o Sofía Hernanz, entre otros, ya no integran las direcciones de los grupos parlamentarios en el Congreso o en el Senado o ya no son portavoces en comisiones de las Cortes.
Por no haberse abstenido y votar en contra de la investidura de Rajoy, desobedeciendo a la Comisión Gestora se ha llegado a esta situación de sanciones que en realidad no son tan graves como se preveía, destacan desde el PSOE.
Pedro Sánchez es un controvertido político que dejó al PSOE con la mínima representación en la Cortes, con tan solo 85 diputados, ya que hizo caer a su partido en dos elecciones consecutivas, debido a que no consiguió captar el voto de los socialistas.
Las quejas de los diputados sancionados- para la Gestora socialista- no son relevantes, pues de haberse mantenido el No a Rajoy se habría ido a unas terceras elecciones y se sabe que el PSOE caería aun más perdiendo una mayor cantidad de diputados, posibilitando que Podemos los sobrepasara en escaños, convirtiéndose en la segunda fuerza política de España. Algo que los “rebeldes” socialistas saben pero se niegan a reconocer.
Durante una rueda de prensa en Ferraz, Jiménez insistió en que esos cambios, que se producen como consecuencia del cambio en la dirección del PSOE, “tienen que afectar a la estructura de representación del partido en el trabajo que hacen los grupos, pero no deben afectar al ámbito institucional de las propias Cámaras”. “No entendemos que por cuestiones partidarias se altere el normal funcionamiento de las Cámaras desde el punto de vista institucional, y por lo tanto, los cambios van a afectar esencialmente a los portavoces y a los que representan el nombre del grupo socialista en las distintas Comisiones y en el Pleno en las distintas materias y no van a afectar a la estructura de las Comisiones”.
Jiménez explicó que otro criterio en el que se basan estos cambios tiene que ver con “el proceso que abren el PSOE y el PSC de diálogo y de negociación de cara a evaluar y reformular si así se estima el protocolo de relación entre ambos partidos”. “Ese proceso esa abierto y entendemos que lo razonable es que cuando concluya el trabajo de ambas delegaciones se haga el replanteamiento definitivo de la estructura de los grupos parlamentarios, pensando en que es indispensable una permanente coordinación del trabajo parlamentario entre el PSOE y el PSC”.









