El eterno retorno del Justicialismo: Las mismas caras con previsibles resultados para un fracaso anunciado

Por Raúl Vallarino - Especial para ICN Diario

0
3
Las caras del fracaso que ahora quieren volver a gobernar en la Argentina: Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y Miguel Ángel Pichetto

El Partido Justicialista en Argentina ha ingresado, una vez más, en esa fase de negociación permanente que tanto lo caracteriza. Las agendas se llenan de reuniones paralelas, cumbres herméticas y señales públicas diseñadas para proyectar un orden interno que, en la práctica, es inexistente. Mientras el debate sobre las PASO se mantiene en la superficie, la verdadera encrucijada del espacio es cómo definir candidaturas sin terminar de fracturar un edificio que ya presenta grietas estructurales.

Sin embargo, el problema de fondo no es metodológico, sino de identidad y recambio. El escenario actual presenta un desfile de figuras que el ciudadano promedio asocia directamente con los ciclos de mayor decadencia del país. La falta de autocrítica es alarmante: se pretende ofrecer una alternativa de futuro utilizando los mismos nombres que, por acción u omisión, pavimentaron el camino hacia el desastre económico y los escándalos de corrupción que marcaron las últimas décadas.

El juego de las sillas entre las caras de la derrota

Resulta difícil para el electorado encontrar una “renovación” cuando los protagonistas del armado son:

  • Axel Kicillof y Sergio Massa: Figuras centrales de las fracasadas gestiones anteriores, hoy enfrascadas en un complejo equilibrio de poder.

  • Máximo Kirchner: Representante del ala más dura que, lejos de dar un paso al costado, busca retener las cajas y la estructura territorial.

  • Miguel Ángel Pichetto: El exponente máximo de la volatilidad política, capaz de oscilar entre el kirchnerismo y el macrismo con tal de mantenerse en la superficie del poder, y que ahora reaparece en el redil peronista.

A este cuadro se suma la sombra de Cristina Kirchner, quien, a pesar de su situación judicial y condenas por corrupción, continúa ejerciendo un liderazgo verticalista que condiciona cualquier intento de modernización del partido.

Un circo con el mismo elenco

La pregunta que surge de manera natural es: ¿Qué pueden ofrecer de nuevo quienes ya demostraron su ineptitud durante años? La desconexión entre la cúpula dirigente y la realidad social es absoluta. Mientras los líderes del PJ se pierden en el laberinto de sus internas y repartos de cargos, gran parte de la sociedad observa con rechazo cómo los responsables del actual estado de cosas pretenden presentarse como los salvadores.

El triunfo de Javier Milei no fue un accidente, sino la consecuencia directa del agotamiento de un modelo y de una estética política que estas “viejas caras” representan a la perfección. Insistir con los mismos nombres no solo es un error estratégico, sino una falta de respeto a un pueblo que ya no tolera el cinismo de ver a los mismos responsables de siempre negociando su permanencia.

El circo continúa, las funciones se repiten y, mientras los protagonistas se aseguran un lugar en la próxima marquesina, el único condenado sigue siendo el ciudadano argentino.