Uruguay logra un agónico empate ante el seleccionado “pirata” en Wembley y estrenando unas camisetas que parecen diseñadas por el enemigo

Antes de hablar de la agonía futbolística, hablemos de la agonía visual. ¿Quién fue el genio que aprobó este diseño? La nueva camiseta de Uruguay no solo es fea con ganas, sino que parece un sabotaje estético. Es una "espantosa idea" que nos hace preguntar si el diseñador es hincha de Inglaterra

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Uruguay y una camiseta sin buen gusto. ¿Una Z o un 2? Habría que preguntarle al Zorro - Imagen captura de TV

Por Paco Tilla – Humor futbolero.-

El amistoso de anoche en Wembley dejó un sabor agridulce… y dolor en los ojos. En un partido donde los “Piratas” ingleses dominaron como si estuvieran en el siglo XVIII y Uruguay se defendió con las tácticas de hace una década, el resultado final de 1-1 parece más un milagro que un mérito de la era Bielsa. Y como si la falta de fútbol no fuera suficiente, tuvimos que sufrir la presentación de una camiseta que parece diseñada por el peor enemigo de la Celeste.

Una camiseta diseñada por el enemigo (e ilegible)

Antes de hablar de la agonía futbolística, hablemos de la agonía visual. ¿Quién fue el genio que aprobó este diseño? La nueva camiseta de Uruguay no solo es fea con ganas, sino que parece un sabotaje estético. Es una “espantosa idea” que nos hace preguntar si el diseñador es hincha de Inglaterra.

Y lo peor no es el color o el patrón, sino la tipografía de los números y nombres. Es tan lamentable que, como se observa en las capturas de la transmisión que adjuntamos (donde se ve a un jugador uruguayo de espaldas), hay que hacer un curso intensivo de criptografía para entender quién es quién. ¡El número 2 parece una Z! Es una verdadera tortura para el espectador y para los relatores. Si la idea era confundir al rival, lo único que lograron fue confundir al mundo entero y darnos un dolor de cabeza. Y ni hablemos del cuellito blanco, que parecen los que la abuela cosía en las viejas confecciones con las históricas máquinas a pedal, Singer. 

Trate usted de leer los nombres y los números

10 Minutos de pánico y 80 de Dejavú

El pitazo inicial fue el comienzo de una pesadilla conocida. Durante los primeros diez minutos, los ingleses se adueñaron de la pelota, de la calle y de los suspiros de la tribuna. Henderson manejaba los hilos, mientras que Madueke  y Rashford corrían por las bandas y hacían estragos en la defensa charrúa.

Si no fuera por la rápida salida de Muslera (quien parece haber encontrado la fuente de la juventud o, al menos, de los reflejos) para despejar centros cerrados, el marcador hubiera sido una catástrofe digna de un naufragio histórico. Uruguay, mientras tanto, no lograba conectar dos pases seguidos, quizás distraídos por la fealdad de sus propios uniformes.

¿Bielsa o el fantasma de las tácticas de Tabárez?

Lo más preocupante no fue el dominio inglés, sino la “Tabárez-manía” que se apoderó del planteo. Vimos las viejas recetas: corte sistemático de avances, ataque nulo y una resistencia pasiva que nos hizo preguntar si en el banco estaba el “Loco” o si alguien había invocado el espíritu táctico de Óscar Washington.

¿Es este el estilo con el que Bielsa piensa ir al Mundial? La tozudez del rosarino rozó lo místico: con los jugadores arrastrando las piernas y pidiendo el cambio a gritos, el técnico decidió guardar las sustituciones como si fueran ahorros para la jubilación.

El karma de Tuchel y el milagro de Valverde

Recién a los 85 minutos, cuando los uruguayos ya estaban más para un spa que para un campo de juego, Bielsa soltó los cinco cambios de golpe. Y ¡oh, sorpresa!, en esos cinco minutos finales se vio lo mejor de Uruguay. La presión dio sus frutos y forzó un penal que Federico Valverde mandó a guardar a los 90’+3′.

Más allá del empate y del susto visual, hubo un pequeño sabor a justicia divina contra el técnico local. Thomas Tuchel, el mismo que en su etapa en el PSG ninguneó a nuestro eterno Edinson Cavani, se quedó con las ganas de celebrar. El fútbol tiene memoria: el desprecio que le mostró al Matador se le volvió en contra en el último suspiro del partido. Un “castigo justo” para quien cree que puede maltratar a la historia charrúa… y una advertencia para quien sea que haya diseñado esa camiseta.