En un mensaje televisado a todo el país la noche del 10 de marzo de 2026, el Presidente Gabriel Boric pronunció su último discurso como jefe de Estado, horas antes de entregar el mando. En la alocución, el mandatario realizó un balance de su administración, defendió las principales reformas impulsadas durante su gobierno, reconoció errores y expresó su compromiso con una transición democrática ordenada.
El Presidente recordó el recorrido que realizó por distintas regiones del país durante su mandato, desde el norte hasta el extremo sur, señalando que esa experiencia le permite afirmar que Chile avanzó en diversos ámbitos durante los últimos cuatro años. A su juicio, los progresos alcanzados fueron posibles gracias a políticas que continuaron y profundizaron el trabajo de gobiernos anteriores.
Boric destacó especialmente reformas y medidas que, según señaló, tuvieron impacto directo en la vida cotidiana de las personas. Entre ellas mencionó cambios en la ley de pesca, el sistema nacional de cuidados, la implementación del copago cero en salud pública, el royalty minero que incrementa los recursos para las comunas, la reforma previsional, el pago de la denominada deuda histórica a profesores y diversas iniciativas de seguridad, transporte y electrificación del transporte público.
También resaltó políticas sociales orientadas a grupos específicos, como la ley para personas con trastorno del espectro autista, las 40 horas laborales, mecanismos para garantizar el pago de pensiones de alimentos, programas de reinserción educativa y el plan de emergencia habitacional. Según indicó, estas medidas, junto con el aumento del salario mínimo y otras políticas públicas, contribuyeron a que cerca de 600 mil familias salieran de la pobreza durante su período.
El mandatario valoró además hitos de su gobierno en materia deportiva, cultural y de desarrollo productivo, como la organización de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos, la expansión de los llamados “Puntos de Cultura” y la Estrategia Nacional del Litio, que busca fortalecer la participación estatal y proteger los salares.
Deuda pendiente
Pese al balance positivo, Boric reconoció que hubo proyectos relevantes que no lograron concretarse. Entre ellos mencionó la eliminación del Crédito con Aval del Estado (CAE) y la creación de un nuevo sistema de financiamiento para la educación superior, además del proyecto de sala cuna universal. Según explicó, ambas iniciativas contaban con respaldo técnico, pero no alcanzaron acuerdos políticos suficientes en el Congreso.
El jefe de Estado también asumió responsabilidades por episodios que marcaron controversias durante su mandato, como el manejo del denominado caso Monsalve y el frustrado proceso de compra de la casa del expresidente Salvador Allende, señalando que serán materias que deberán evaluarse con mayor profundidad en el futuro.
En la parte final de su discurso, el Presidente subrayó la importancia de una transición institucional respetuosa y confirmó que el traspaso de mando al presidente electo, José Antonio Kast, se realizará con normalidad. “Chile está primero”, afirmó, destacando el valor de cuidar la democracia y sus rituales.
Tras la ceremonia de cambio de mando en el Congreso Nacional, Boric señaló que dejará La Moneda para retomar su vida privada junto a su familia, aunque aseguró que continuará disponible para colaborar en asuntos de Estado, tal como —según recordó— hicieron con él otros exmandatarios durante su período.
El mandatario cerró su intervención con un mensaje de gratitud y optimismo, afirmando que seguirá trabajando desde cualquier espacio por un país “más justo, digno e igualitario”.












