La intolerancia del kirchnerismo y la basura ideológica: ahora atacan a Messi

El ataque a Messi no es casual. El capitán argentino representa todo lo que el relato ultra detesta: es un ejemplo de esfuerzo personal, humildad, valores familiares y éxito basado en el mérito profesional. Esa figura de "buena persona" choca de frente con el resentimiento que promueve el populismo

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Imagen IA

La basura que se barre
no deja de ser basura,
aunque por los aires suba,
basura será en el aire
Leopoldo Lugones.-

En un nuevo capítulo de la intolerancia ideológica que caracteriza a los sectores más radicalizados del kirchnerismo, el astro mundial Lionel Messi se ha convertido en el blanco de una feroz campaña de desprestigio. ¿El motivo? Su reciente visita a la Casa Blanca junto al plantel del Inter Miami, donde mantuvo un encuentro institucional con el presidente Donald Trump.

La doble vara de los “periodistas militantes”

La reacción no se hizo esperar. Como si de una orden vertical se tratase, la “manada” de periodistas militantes y terminales mediáticas del Instituto Patria salieron en bloque a cuestionar la figura de Messi. Lo acusan de “falta de compromiso social” o de “validar políticas de derecha”, en un ejercicio de cinismo absoluto.

Lo que estos sectores parecen olvidar —o intentan ocultar bajo la alfombra de la historia— es su silencio cómplice ante los vínculos de otras figuras del deporte con la tiranía:

  • Diego Maradona: Nunca cuestionaron sus abrazos y aplausos a dictadores como Hugo Chávez y Nicolás Maduro, responsables de la mayor crisis humanitaria en la región.

  • Vínculos oscuros: Callaron ante los encuentros con Evo Morales o las constantes genuflexiones ante la hoy condenada Cristina Fernández de Kirchner.

Para el kirchnerismo, si el líder es un “compañero”, no importa si viola derechos humanos; pero si un deportista ejemplar cumple con un acto institucional en una democracia occidental, se convierte en el enemigo público número uno.

Messi: El espejo donde el populismo no quiere mirarse

El ataque a Messi no es casual. El capitán argentino representa todo lo que el relato ultra detesta: es un ejemplo de esfuerzo personal, humildad, valores familiares y éxito basado en el mérito profesional. Esa figura de “buena persona” choca de frente con el resentimiento que promueve el populismo.

El antecedente del desprecio: Cabe recordar que el ensañamiento no es nuevo. Durante lo peor de la pandemia, el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner dejó morir de olvido la generosidad del crack. Más de 30 respiradores donados por Messi quedaron abandonados durante 10 meses en un depósito del aeropuerto por trabas burocráticas y desinterés político, mientras los argentinos morían por falta de insumos médicos.

Aquí, los personajes que se ve “les faltan caramelos en el frasco”

Flavio Azzaro: un pobre personaje conocido por su histórica postura crítica hacia Messi y su cercanía con sectores populares/nacionalistas, reaccionó de forma ácida al encuentro. Afirmó que “cada uno cuida su culo” y cuestionó la actitud del capitán argentino en la Casa Blanca, sugiriendo un alineamiento por conveniencia. Un 4 de copas.

Periodistas del “Mundo K” en Redes: Diversos cronistas y panelistas que orbitan medios como C5N o El Destape están cuestionando que el futbolista acceda a ser utilizado para una foto política con un líder de derecha, algo que el propio Messi evitó hacer con el gobierno kirchnerista de Alberto Fernández tras ganar el Mundial de Qatar.

El escritor uruguayo Jorge Majfud dijo -según transcribe el diario kirchnerista Página/12- que lo más grave es que se use la figura de Messi “para lavar la imagen de un presidente que es un convicto de la justicia de Estados Unidos, que perpetra masacres en distintas partes del mundo y está involucrado en un caso gravísimo de pedofilia, como es el de Jeffrey Epstein”, pero Majfud, no recordó los varios encuentros de Maradona con el pedófilo Evo Morales.

La reacción oficial y de figuras aliadas

Esta ola de críticas provocó una fuerte defensa desde el entorno del gobierno de Milei y del sector empresarial:

  1. Marcos Galperin (CEO de Mercado Libre): Salió al cruce de los críticos en X (antes Twitter), afirmando que los que atacan a Messi “están desorientados” y que “extrañan a Maduro y al Ayatollah”, marcando la contradicción de defender a dictadores y atacar a Messi por un acto institucional en EE. UU.

  2. Javier Milei: El presidente calificó a quienes cuestionan al ídolo como una “secta enferma de poder” y “zurdos”, acusándolos de no tolerar que los máximos ídolos no se sumen a su construcción política.

  3. En resumen, la crítica no es uniforme, sino que se manifiesta como una reacción de “doble vara”: mientras se justifica el activismo político de Maradona con  dictadores de izquierda, se tilda de “mercenario” o “desclasado” a Messi por cumplir con el protocolo de la liga en la que juega.

Conclusión

El ataque a Lionel Messi trasciende lo deportivo; es la reacción de un sector político que no tolera la libertad individual ni el éxito ajeno fuera de su control. Mientras Messi sigue uniendo al mundo con su talento, el kirchnerismo insiste en dividir a los argentinos, incluso atacando a su máximo referente nacional.

R.V.