El oscurantismo de Santiago Abascal: Prepotencia y contradicción frente al Mercosur

El líder de VOX señala al Mercosur como el verdugo de la vida rural, ignorando que el comercio es una vía de doble mano. ​Lo que Abascal vende como "defensa del mundo rural" es, en realidad, un oscurantismo económico que pretende aislar a España del progreso

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Santiago Abascal, líder de Vox (Foto Congreso)

Santiago Abascal ha consolidado un estilo político donde la prepotencia no es un accidente, sino su principal herramienta de construcción. Bajo una mirada cargada de un oscurantismo ideológico, el líder de VOX parece convencido de ser el único intérprete válido del destino de España. En su universo retórico, el matiz no existe: todo aquello que no se rinda ante sus siglas es catalogado automáticamente como una traición a la patria.

​Esta actitud de creerse el “ombligo del mundo” derrapa peligrosamente cuando choca con la realidad geopolítica. Resulta incomprensible —y hasta esperpéntico— que este personaje, que se proyecta como un líder de orden, sea un aliado de Javier Milei.

Aquí la incoherencia es total: mientras el presidente argentino pregona la apertura comercial y defiende el acuerdo UE-Mercosur como una tabla de salvación, Abascal se atrinchera en un proteccionismo rancio que desprecia cualquier puente tendido con el exterior.

​La soberbia del “aislacionismo”

El discurso de Abascal sobre el campo español destila esa superioridad moral de quien se siente iluminado. Utilizando la crisis del sector primario en Castilla y León (con sus 120.000 hectáreas abandonadas), VOX no busca soluciones reales, sino culpables externos:
​Ataca al “fanatismo climático” para eludir debates complejos.

​Señala al Mercosur como el verdugo de la vida rural, ignorando que el comercio es una vía de doble mano.

​Lo que Abascal vende como “defensa del mundo rural” es, en realidad, un oscurantismo económico que pretende aislar a España del progreso. Es la prepotencia de quien prefiere un campo arruinado pero “puro” bajo su dogma, antes que una economía competitiva e integrada.

​El aliado incoherente

​Es lícito preguntarse cuánto tiempo podrá sostener Milei el respaldo a un político que torpedea activamente sus intereses nacionales. La postura de VOX de rechazar el acuerdo comercial con el bloque sudamericano es un golpe directo a la línea de flotación de la política exterior argentina.

​El dato: Abascal exige “reciprocidad y preferencia comunitaria”, una forma elegante de pedir que se cierren las puertas a los productos de la región que Milei representa. La contradicción es tan grande como la soberbia de quien se cree con derecho a dinamitar acuerdos internacionales desde un estrado de superioridad moral.

Conclusión

​Santiago Abascal se mueve en las sombras de un discurso que divide y excluye. Su prepotencia le impide ver que el mundo es mucho más grande que la sede de su partido. Al final, este “personaje oscuro” termina siendo el mayor obstáculo para la libertad económica que sus propios aliados dicen defender. España no necesita líderes que se crean el centro del universo, sino políticos que entiendan que el bienestar del campo no se logra con muros ideológicos, sino con pragmatismo y menos soberbia.