El “Beso de Judas” de Washington: El juego psicológico que acorrala a los hermanos Rodríguez en Venezuela

Una vez que el andamiaje del régimen se desplome y los hermanos dejen de ser necesarios para la logística del cambio, el destino que les aguarda no es el de héroes de la transición, sino el de responsables de años de gestión autoritaria

0
1
Jorge y Delcy Rodríguez, junto a Diosdado Cabello - Foto Mippci

​En los pasillos del poder en Washington, se está gestando una trama tan sutil como implacable. La administración de Donald Trump parece haber desplegado una estrategia de “seducción táctica” dirigida específicamente hacia Jorge y Delcy Rodríguez. El objetivo: hacerles creer que son las piezas indispensables, los interlocutores únicos capaces de timonear una transición negociada hacia la democracia en Venezuela.

​Sin embargo, tras las sonrisas diplomáticas y las líneas de comunicación abiertas, la realidad parece ser mucho más sombría para los hermanos más poderosos del chavismo.

​Del espejismo del protagonismo al frío de la celda

​Fuentes cercanas al entorno de inteligencia sugieren que el aparente trato preferencial hacia los Rodríguez es meramente instrumental. Al alimentarlos con la ilusión de que recibirán un “premio” o una amnistía dorada por facilitar la salida de Maduro, Trump los mantiene alineados y útiles. Pero la historia política del republicano dicta una lección clara: la utilidad tiene fecha de vencimiento.

Una vez que el andamiaje del régimen se desplome y los hermanos dejen de ser necesarios para la logística del cambio, el destino que les aguarda no es el de héroes de la transición, sino el de responsables de años de gestión autoritaria. Las opciones sobre la mesa para ellos son drásticas:

​El confinamiento: Una celda en suelo estadounidense para rendir cuentas por violaciones a los derechos humanos.

​El destierro incierto: Un exilio vigilado en algún país tercero, bajo la sombra constante de la extradición.

​Diosdado Cabello: De “Hombre Fuerte” a fugitivo temeroso

​Mientras los Rodríguez juegan a la alta diplomacia, la figura de Diosdado Cabello atraviesa su momento más bajo. Quien fuera el rostro del terror y el control militar en Venezuela, hoy se proyecta ante la comunidad internacional como una sombra de lo que fue.
​”Más cobarde no se consigue”, afirman críticos del régimen al observar cómo Cabello intenta desesperadamente evitar el destino de Maduro.

​Lejos de la bravuconería de sus programas televisivos, Cabello parece haberse transformado en un actor pasivo, tratando de hacerse invisible para evitar ser capturado por las fuerzas estadounidenses. Su mayor temor es terminar en un avión rumbo a Nueva York o Florida, siguiendo los pasos de otros jerarcas que ya visten el overol naranja.

​Un final sin gloria

El final para estos cómplices del sistema chavista parece estar escrito en las paredes. Aunque hoy se sientan seguros negociando cuotas de poder o protección, la realidad es que el tablero geopolítico los está cercando. El destino que les espera no es halagüeño; es el cobro inevitable de una factura histórica por años de sometimiento y abusos.

Y en su delirio, Delcy declara algo que sería humorístico si no fuera trágico: