Brasil da el paso definitivo: El Senado ratifica el histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea

Con una votación unánime, el Plenario del Senado brasileño concluyó el trámite legislativo del tratado, consolidando la creación de una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo

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La relatora Tereza Cristina. (Foto: Agencia Senado)

Después de 26 años de negociaciones, el Senado de Brasil aprobó por unanimidad el miércoles 4 el Acuerdo Comercial Provisional entre el Mercosur y la Unión Europea, considerado uno de los pactos de libre comercio más relevantes para la inserción internacional del país sudamericano.

El acuerdo establece una reducción significativa de aranceles: el Mercosur eliminará gravámenes para el 91% de los productos importados desde Europa, mientras que la Unión Europea hará lo propio para el 95% de los bienes provenientes del bloque sudamericano. La medida apunta a ampliar el intercambio comercial y a fortalecer la integración económica entre ambas regiones.

Durante el debate parlamentario, el presidente del Senado destacó el carácter histórico del momento, subrayando que el tratado es resultado de casi tres décadas de trabajo diplomático y político. Según expresó, la aprobación refleja la madurez institucional del Congreso brasileño y su capacidad para alcanzar consensos en temas estratégicos para el país.

La senadora Tereza Cristina, encargada de presentar el informe del proyecto, reconoció que el acuerdo implica concesiones para ambas partes, pero defendió su aprobación al considerar que generará beneficios concretos para Brasil. A su juicio, el desafío ahora será garantizar una implementación que combine apertura comercial con desarrollo sostenible y protección de los intereses nacionales.

En la misma línea, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado calificó la ratificación como un hito para la economía brasileña. Según afirmó, el acuerdo puede impulsar la generación de empleo, atraer inversiones y ampliar la presencia del país en mercados internacionales, además de fortalecer a las micro, pequeñas y medianas empresas.

Salvaguardas para sectores sensibles

Uno de los puntos centrales del debate fue la inclusión de mecanismos de defensa comercial para evitar impactos negativos en la producción nacional. Durante la sesión, se informó sobre la publicación de un decreto del Poder Ejecutivo que introduce salvaguardas destinadas a proteger la competitividad de sectores considerados sensibles.

La norma permite suspender las preferencias arancelarias si las importaciones de determinados productos del Mercosur —como carne bovina, aves, azúcar, arroz o miel— superan en más de un 5% el promedio de los tres años anteriores. El límite anterior era del 10%. Con este instrumento, Brasil podrá reaccionar si el incremento de las importaciones europeas afecta a su producción interna.

Los parlamentarios que respaldaron la medida señalaron que el éxito del acuerdo dependerá de una implementación estratégica que combine apertura de mercados con mecanismos eficaces de protección para los productores nacionales.

El tratado también contempla un sistema de resolución de controversias que permite a cualquiera de las partes solicitar compensaciones si considera que una medida adoptada por el otro bloque afecta el equilibrio del acuerdo. En caso de que un proceso de arbitraje determine responsabilidades, podrían aplicarse represalias comerciales, incluso sobre sectores distintos a los inicialmente afectados.

Entre los puntos que aún generan tensiones se encuentra el reglamento europeo sobre productos libres de deforestación, aprobado en 2023, que podría influir en las exportaciones de carne brasileña hacia el mercado europeo.

Un mercado de gran escala

Según datos oficiales, el Mercosur y la Unión Europea reúnen conjuntamente a cerca de 718 millones de habitantes y un producto interno bruto combinado de aproximadamente 22,4 billones de dólares. La Unión Europea es actualmente el segundo socio comercial de Brasil, con un intercambio de bienes cercano a los 100.000 millones de dólares anuales.

Desde el gobierno brasileño se subrayó que el acuerdo no solo abre nuevas oportunidades para sectores como el agronegocio, sino que también posiciona al país en un contexto global marcado por cambios en las cadenas de suministro y en la dinámica del comercio internacional.

La negociación contó además con ajustes para preservar políticas estratégicas internas. Entre ellos, la exclusión de los productos destinados al sistema público de salud brasileño de las disposiciones relativas a compras gubernamentales, con el objetivo de proteger la industria nacional vinculada al sector sanitario.

Próximos pasos

La entrada en vigor del acuerdo dependerá de que ambas partes comuniquen formalmente la ratificación del texto. Mientras tanto, la Comisión Europea ya anunció su intención de aplicar provisionalmente los términos comerciales del pacto antes de que todos los parlamentos nacionales del bloque lo aprueben.

No obstante, el documento fue remitido al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para evaluar su legalidad, un proceso que podría extenderse hasta dos años. Algunos países europeos, entre ellos Francia, Hungría, Austria e Irlanda, ya han manifestado su oposición al acuerdo.