Uruguay| ¿La casa está en orden?: el contraste entre el discurso oficial y la persiana baja

Pero el cierre de persianas no se explica únicamente por la macroeconomía o la presión impositiva. Hay un “socio indeseado” que está liquidando a los comerciantes: la inseguridad

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Ministro de Economía de Uruguay, Gabriel Oddone - Foto: Presidencia

El Ministro de Economía de Uruguay, Gabriel Oddone, ha recurrido recientemente a una frase que, en el imaginario rioplatense, busca transmitir calma y control: “La casa está en orden”. Sin embargo, cuando esa frase cruza la puerta del despacho ministerial y choca contra la realidad de las veredas montevideanas y el interior del país, el eco suena vacío. Una casa no puede estar en orden si sus habitantes están armando las valijas o bajando la cortina definitivamente.

El cementerio de empresas

Las cifras son frías, pero los cierres son dramáticos. Hablar de más de 7,000 empresas que han cesado sus actividades no es solo un dato estadístico; es hablar de miles de familias que perdieron su sustento y de un tejido empresarial que se desgarra.

A esto se le suma un fenómeno que debería encender todas las alarmas en el Palacio de Hacienda: la fuga de capitales extranjeros. Empresas internacionales, que en teoría ven a Uruguay como un “refugio de estabilidad”, están abandonando el país de forma alarmante. La pregunta es obligada: si el orden es tal, ¿por qué los que tienen el capital para elegir prefieren irse?

El adiós a los símbolos: El caso del bar De Vida

Nada ilustra mejor esta decadencia que el cierre de los comercios emblemáticos. El anuncio del fin del histórico bar De Vida, en el Paso Molino, no es solo una mala noticia económica; es un golpe al corazón de la identidad barrial.

Cuando un punto de referencia con décadas de historia decide que ya no puede más, el mensaje es claro: la asfixia no discrimina trayectoria ni tradición. El Paso Molino, como tantos otros centros comerciales a cielo abierto, languidece entre el costo de vida y la falta de consumo.

El factor determinante: La inseguridad

Pero el cierre de persianas no se explica únicamente por la macroeconomía o la presión impositiva. Hay un “socio indeseado” que está liquidando a los comerciantes: la inseguridad.

Trabajar con miedo, robos en los barrios, reponer vidrios rotos semana por medio o ver cómo los clientes evitan ciertas zonas al caer el sol es un impuesto invisible que muchos ya no están dispuestos a pagar. La inseguridad actúa como el tiro de gracia para negocios que ya venían golpeados por la rentabilidad negativa. Esta es otra de las causas del cierre de negocios como el bar del Paso molino.

Conclusión: El orden del que habla el Ministro parece ser el de un balance contable prolijo en un papel, pero la realidad económica se mide en la calle. Mientras el discurso oficial celebra la estabilidad, el país real asiste al desfile de locales en alquiler y al retiro de banderas extranjeras. Si la casa está en orden, quizás es porque se está quedando vacía.