El Gobierno de Chile expresó este viernes su sorpresa y desacuerdo frente al anuncio realizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre la revocación de visas oficiales a tres funcionarios chilenos, a quienes se les atribuye presunta participación en actividades que comprometerían la seguridad regional.
A través de un pronunciamiento oficial, el Ejecutivo descartó de manera categórica cualquier involucramiento en acciones que puedan afectar la estabilidad del continente o de terceros Estados, subrayando su compromiso con el respeto al derecho internacional y la cooperación hemisférica.
La administración chilena también cuestionó la adopción de medidas unilaterales que, a su juicio, podrían interpretarse como una afectación a la autonomía e independencia del país. En ese contexto, reafirmó el derecho soberano de Chile a conducir sus asuntos internos sin injerencias externas.
En respuesta al anuncio, el canciller Alberto van Klaveren convocó al embajador de Estados Unidos en Santiago, Brandon Judd, con el objetivo de solicitar precisiones respecto de los fundamentos de la decisión y requerir la identificación de los funcionarios afectados. Según indicaron fuentes oficiales, hasta el momento no se ha recibido comunicación formal por parte de Washington sobre la medida.
Desde la Cancillería se enfatizó que la práctica diplomática habitual contempla la notificación directa a las autoridades concernidas antes de efectuar anuncios públicos de esta naturaleza. En ese sentido, se señaló que el procedimiento adoptado no se condice con la profundidad y diversidad de los vínculos bilaterales que ambos países mantienen en materias políticas, comerciales y de cooperación estratégica.
Pese a la controversia, el Ejecutivo reiteró la relevancia de la relación con Estados Unidos, al que calificó como un socio histórico y estratégico, y manifestó su disposición a esclarecer la situación a través de los canales diplomáticos correspondientes.













