OPINIÓN | El vergonzoso canje de la UE: Alfombra roja para una cómplice de la tortura

Delcy Rodríguez no es una "interlocutora política" cualquiera. Es una pieza fundamental en el engranaje de un régimen que ha sistematizado la tortura, las desapariciones forzosas y el asesinato de opositores. Sus manos están manchadas con la sangre de quienes murieron en las mazmorras de la dictadura. Que la UE pretenda ignorar esto para normalizar relaciones es, sencillamente, una infamia contra las víctimas de la tiranía

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Las manos y la sangre - Foto: Mippci y IA

La diplomacia europea parece haber perdido no solo el norte, sino la decencia. La propuesta de la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, de levantar las sanciones a Delcy Rodríguez —atendiendo a los oscuros intereses del gobierno español de Pedro Sánchez— no es un avance diplomático; es una claudicación moral que ensucia las banderas de la libertad que Bruselas dice defender.

Un “gesto” manchado de sangre

Pretender rehabilitar políticamente a Delcy Rodríguez bajo el pretexto de que el régimen venezolano ha liberado a un puñado de presos europeos es una burla a las víctimas del chavismo. Esas liberaciones no nacen de una convicción democrática, sino de un cálculo frío dictado por la conveniencia y bajo la sombra de una amnistía diseñada en Washington por la era Trump.

Rodríguez no es una “interlocutora política” cualquiera. Es una pieza fundamental en el engranaje de un régimen que ha sistematizado la tortura, las desapariciones forzosas y el asesinato de opositores. Sus manos están manchadas con la sangre de quienes murieron en las mazmorras de la dictadura. Que la UE pretenda ignorar esto para normalizar relaciones es, sencillamente, una infamia.

La trampa de la “amnistía” selectiva

Lo decimos claro: una amnistía que no es amplia ni general no es justicia, es chantaje.

Se liberan europeos para calmar a las cancillerías del Viejo Continente.

Se mantienen a cientos de venezolanos bajo tortura y persecución.

Se pretende que el mundo olvide los crímenes de lesa humanidad a cambio de fotos diplomáticas.

¿Qué mensaje envía la UE al mundo? Que violar derechos humanos sale barato si tienes a ciudadanos extranjeros como moneda de cambio. Si Bruselas cede a la presión de España y levanta las restricciones a una figura clave de la represión, estará aceptando que la ética es negociable.

El precio de la impunidad

La Alta Representante Kallas y los ministros de Exteriores deben entender que levantar sanciones a Delcy Rodríguez es premiar al victimario y escupir en la tumba de las víctimas. Venezuela no necesita “acercamientos” que laven la cara a los responsables del horror; necesita justicia real y libertad total, no migajas repartidas por una dictadura acorralada.

Si la Unión Europea da este paso, dejará de ser un referente moral para convertirse en un club de conveniencias donde el sufrimiento del pueblo venezolano se canjea por cuotas de gas o intereses de partido. Es una vergüenza que la historia no perdonará.