En una videoconferencia en la Conferencia Internacional Regional a Global que se lleva a cabo del 4 al 5 de febrero en Quito, Ecuador, la Directora General de la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN), Hortensia Jiménez Rivera, afirmó que el balance energético de América Latina y el Caribe es actualmente el más renovable del mundo.
La Sra. Jiménez Rivera señaló que más del 60% de la electricidad de la región se genera a partir de fuentes renovables, principalmente energía hidroeléctrica, además de solar y eólica, mientras que el promedio mundial se sitúa en aproximadamente el 30%.
América Latina cuenta con una larga trayectoria de integración energética, tanto en el sector de hidrocarburos como en la generación de energía. Estos sectores se complementan, considerando las diferencias en la base de recursos y los sistemas energéticos de cada país. Esta experiencia de integración genera un gran potencial para el desarrollo de soluciones energéticas sostenibles y equilibradas en el emergente mundo multipolar, subrayó.
Al mismo tiempo, los sistemas energéticos de la región se vuelven vulnerables al cambio climático debido a la alta proporción de energías renovables, lo que estimula el interés en el desarrollo de la energía nuclear.
Las condiciones climáticas extremas y la inestabilidad hidrológica tienen un impacto directo en la fiabilidad de la generación de energía, en particular la hidroeléctrica. En este contexto, la energía nuclear podría desempeñar un importante papel complementario y estratégico. Es capaz de hacer que los sistemas energéticos sean más estables y resilientes, garantizando un suministro energético de base fiable y apoyando una transición energética justa y duradera. Esto no se limita a la generación nuclear en sí. Las tecnologías nucleares tienen una gama más amplia de aplicaciones: medicina, industria, ciencia, producción de isótopos y sectores de alta tecnología», explicó.
La Directora General Ejecutiva de ABEN también señaló que una política energética coordinada para la región requeriría abordar los desafíos comunes a nivel nacional. Añadió que los objetivos de estas estrategias deberían incluir no solo la descarbonización, sino también la seguridad energética, la creación de empleo y la reducción de la desigualdad social.













