CARACAS, – En una jornada marcada por el simbolismo del Día de la Juventud, el movimiento estudiantil venezolano ha vuelto a tomar la iniciativa política. La Ciudad Universitaria de la UCV fue el epicentro de una movilización que se replicó simultáneamente en las principales ciudades de Venezuela, exigiendo la libertad inmediata de los presos políticos y el fin de la represión.
Caracas: El grito de la UCV
Desde la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela, una multitud rodeó a sus líderes estudiantiles. El Consejero Universitario, Octavio González, pronunció un discurso cargado de determinación frente a los asistentes:
“Nos estamos quitando las cadenas del #28Jul que nos impusieron a la fuerza, porque se robaron las elecciones y metieron presos a quienes defendieron los resultados”.
Junto a familiares de los detenidos, los estudiantes exigieron una transición real a la democracia y el cese de la persecución política.
#EnVideo | Consejero Universitario Octavio González desde la plaza del rectorado de la UCV
“Nos estamos quitando las cadenas del #28Jul que nos impusieron a la fuerza, porque se robaron las elecciones y metieron presos a quienes defendieron los resultados”. pic.twitter.com/64nTnBNM2v
— Viva la UCV (@VivaLaUCV) February 12, 2026
Una protesta de alcance nacional
La reactivación de la protesta no se limitó a la capital. De acuerdo con reportes de diversas regiones, las manifestaciones se extendieron por todo el territorio nacional, destacando la participación en:
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Maracaibo (Zulia): Cientos de personas marcharon para denunciar la represión y exigir la libertad de quienes aún permanecen en centros de detención.
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Valencia y Barquisimeto: Grupos de jóvenes se concentraron en puntos emblemáticos para reiterar que la lucha por el respeto al voto del 28 de julio sigue vigente.
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San Cristóbal y Mérida: En las ciudades andinas, el espíritu universitario fue protagonista, vinculando la crisis de las instituciones académicas con la falta de libertades políticas.

Contexto de tensión
Las movilizaciones coinciden con un momento de alta sensibilidad política, mientras el Parlamento debate una controvertida Ley de Amnistía y la comunidad internacional sigue de cerca los movimientos del gobierno interino tras los sucesos de enero. Los estudiantes han sido claros: no aceptarán soluciones a medias ni «libertades a cuentagotas».













